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	<title>Zorras : Videos XXX, Videos Porno, Sexo Gratis, Porno Gratis &#187; Relatos Eroticos</title>
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		<title>El día del fútbol</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Jul 2010 00:16:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ElMaterial</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¡Me llamo Lorena y vivo en Madrid. Soy delgada, rubia, tetas grandes, culo grande y el sexo depilado. Vivo con mi novio Sebastián, conocido por todos como Sebas, en un casa de dos pisos. Yo practico con mi novio el sado desde los 23 y siempre que hay futbol mi novio invita a sus amigos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.tuzorras.com/2010/07/el-dia-del-futbol/"><img class="size-thumbnail wp-image-1409 alignleft" title="amateur-de-vacaciones" src="http://www.tuzorras.com/wp-content/uploads/2010/07/amateur-de-vacaciones-200x150.jpg" alt="" width="200" height="150" /></a>¡Me llamo Lorena y vivo en Madrid. Soy delgada, rubia, tetas grandes, culo grande y el sexo depilado. Vivo con mi novio Sebastián, conocido por todos como Sebas, en un casa de dos pisos.</p>
<p style="text-align: center;"><span id="more-1408"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Yo practico con mi novio el sado desde los 23 y siempre que hay futbol mi novio invita a sus amigos a verlo en mi casa. En mi casa suelo ser la esclava de mi novio y siempre me obliga a ir desnuda.</p>
<p style="text-align: justify;">En todos los partidos mi novio me pone algunas normas que debo seguir muy seriamente ya que, sino mi novio me impone un castigo bastante duro.</p>
<p style="text-align: justify;">Pues bien, llegó el día del partido más importante de toda la temporada (Barça-Real Madrid).</p>
<p style="text-align: justify;">Me levanté por la mañana atada en la cama, después de una noche loca, Sebas me desató y me mandó a chuparle la polla (17cm) hasta que se corrió en mi boca, cuando me lo hube tragado todo me dijo:</p>
<p style="text-align: justify;">-Lorena sabes que hoy es el partido mas importante de la temporada y tengo que ponerte unas normas mas duras que la de los partidos anteriores ¿verdad?</p>
<p style="text-align: justify;">-Si cariño</p>
<p style="text-align: justify;">-Pues entonces quiero que a las cinco estes desnuda y tumbada boca arriba en la mesa del salón. Tengo que prepararte para el partido que será a las diez y quiero que me hagas caso en todo.</p>
<p style="text-align: justify;">-Claro cariño como siempre haré lo que tu quieras pero ¿por qué tan temprano?</p>
<p style="text-align: justify;">-Quiero probar unas cositas nueva que tengo que ir a recoger nena. Asi que vete a ducharte y cuando termines vuelves a la cama.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando me terminé de asear él me estaba esperando en el borde de la cama desnudo. Me ordenó ponerme a 4 patas en el suelo con el culo en pompa, me ató las manos a la espalda y me puso una mordaza. Luego cogió un latigo y empezó a azotarme pero aquello no me dolia. Al darme 30 azotes paró y me introdució un consolador vibratorio por el coño, un pepino bastante grande por el culo y me puso un tanga verde bastante provocador. Me desató las manos y me quitó la mordaza, me besó apasionadamente y se metió a duchar.</p>
<p style="text-align: justify;">Me fui a la cocina para preparar el desayuno(unas tostadas y café) y esperé a que bajara. Desayunamos tranquilamente pero al terminar me dijo:</p>
<p style="text-align: justify;">-Tienes hasta las 11 para hacer lo que tu quieras menos vestirte, ni salir a la calle y mucho menos masturbarte. A las 11 llama a Verónica y dile que estás sola y que te la quieres follar. Cuando venga a casa dale esta carta que solo ella puede leer y hazle caso hasta que yo venga ¿queda claro?</p>
<p style="text-align: justify;">-Si cariño ¿a qué hora volverás?</p>
<p style="text-align: justify;">-A la hora de la comida que lo pases bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Vero era una niña mimada porque sus padre eran demasiado ricos y siempre tenía todo lo que quería, pero era mi mejor amiga y eso lo sabía valorar. Es morena, delgada, tiene unas tetazas y culote de miedo.</p>
<p style="text-align: justify;">Encendió el consolador y se marchó. Estuve hasta las diez y media limpiando la casa, y a esa hora mas o menos recibí una llamada. Era Verónica y llamaba para decir que iría a las 11 y que tenía que estar amordazada, con la correa y de rodillas en la entrada. Eran menos cinco y me dispuse a prepararme. A las 11 en punto estaba tal y como ella me dijo.</p>
<p style="text-align: justify;">Ella llegó puntual con una maleta de viaje y entramos. Me ató las manos a la espalda y me quitó la mordaza.</p>
<p style="text-align: justify;">-Tu novio vendrá a las dos así que tenemos tiempo. Mis normas son sencillas puta:no hables, no tienes permitido correrte y me obedecerás en todo lo que te sea ordenado.</p>
<p style="text-align: justify;">Leyó la carta que mi novio me había dejado y se rió al terminar de leerla. Vero sacó de la maleta una correa, me la puso y me llevo a cuatro patas hasta la sala de castigos que futuramente sería el cuarto de los niños.</p>
<p style="text-align: justify;">En aquella sala teníamos una cruz de san andrés, un potro y distintas argollas y grilletes en los sitios que a mi novio se le antojaron, con el único fin de hacerme sufrir.</p>
<p style="text-align: justify;">Vero me sacó el consolador y el pepino. Me metió el consolador de la máquina por el culo y la puso en marcha, dejándome sola en la habitación. Al rato llegó desnuda y se echó hacia arriba sobre mí, se puso la máquina en su vagina en la máxima potencia. Después de un rato se corrió y apago la máquina, me llevó al potro y me ató los pies. Puso una pinza en cada uno de los pezones con una pesita, se alejó un poco para ver como estaba y se rió un poco al verme gemir de dolor. Me dejo unos instantes sola pero volvió con un cubo lleno de hielo, empezó a meterme cubitos por el coño y el culo. Al fin cuando hubo parado me metió un plug anal por el culo para que no se saliera nada. Mis pezones estaban estirados hacia abajo y de mi coño chorreaban el agua y mis jugos, para mas diversión de Vero cogió una pala de mi novio para azotarme. Me hizo contar los cincuenta azotes que me dio en el culo, al finalizar me quitó las pinzas, la mordaza, me desató los pies del potro y las manos de la espalda.</p>
<p style="text-align: justify;">Me llevó de la correa hasta el escritorio y me hizo meterme debajo, ella comenzó a encender el ordenador y se sentó en la silla bien abierta, me obligó a comerle el coño mientras ella navegaba por internet hasta que me dijo:</p>
<p style="text-align: justify;">-Lorena son las una y media tendremos que terminar pero tengo que prepararte para Sebas. La carta eran instrucciones para dejarte preparada y lo haremos como él me lo ha dejado escrito.</p>
<p style="text-align: justify;">Se sentó sobre mi espalda e hizo que la llevará hasta la cocina, me subió en lo alto de la encimera con la cara y los pechos apoyados contra el cristal a la vista de los vecinos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ató mis manos a la espalda, me metió el pepino otra vez en el culo y se fue.</p>
<p style="text-align: justify;">Al rato llegó Sebas bajándome y desatándome.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Lo has pasado bien putita mía?</p>
<p style="text-align: justify;">-Si amor</p>
<p style="text-align: justify;">-Vero me ha dicho que la has obedecido y que no te ha recompensado por ello. Mira lo que nos ha traído para compensarte.</p>
<p style="text-align: justify;">En ese momento me quedé alucinada, nadie hasta ese momento nos había regalado dos muchachas para lo que quisieramos.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Qué haceis vosotras dos y como os llamais?-Sebas</p>
<p style="text-align: justify;">-Yo limpio la casa y me llaman Lidy y ella hace las comidas y la llaman Biby, pero tambien servimos para lo que usted quiera señor. -Lidy</p>
<p style="text-align: justify;">Lidy era delgada, rubia, ojos marrones, tetas normalitas y un culo respingón y Biby era rellenita, morena, ojos azules, tetas grandes y un culo mas bien grandecito.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Qué harás con ella cariño?-Lorena</p>
<p style="text-align: justify;">-Quiero que limpieis y prepareis la comida inmediatamente-Sebas</p>
<p style="text-align: justify;">Las dos muchachas se retiraron, sonó el telefóno era Vero diciendo que las cosas de las dos muchachas nos la mandaría sobre las cuatro.</p>
<p style="text-align: justify;">La comida que nos hizo Biby estaba estupenda, al terminar de comer Sebas inspeccionó la casa y efectivamente Lidy había limpiado correctamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Sebas le puso una correa a Lidy y otra a Biby y nos dirigimos las tres a gatas dirigidas por Sebas hasta el salón. Sebas se sentó en el sofá y nosotras tres nos quedamos arrodilladas ante él esperando órdenes.</p>
<p style="text-align: justify;">-Lorena siento decirte que está noche no serás la esclava del partido-Sebas</p>
<p style="text-align: justify;">-Pero ¿por qué?-Lorena</p>
<p style="text-align: justify;">-Porque serán ellas, pero tu también te llevarás tu parte. Quedaros aquí hasta que yo vuelva-Sebas</p>
<p style="text-align: justify;">Sebas subió al piso de arriba pero bajó a los 10 minutos y nos dijo:</p>
<p style="text-align: justify;">-Lorena, Biby y Lidy quiero que vayais hasta el baño, os metais en la bañera y os pongais los antifaces. Vamos a jugar un rato hasta que venga Vero-Sebas</p>
<p style="text-align: justify;">Las tres subimos hasta el baño, nos metimos en la bañera y nos pusimos los antifaces. Al rato llegó Sebas, me sacó con cuidado del baño y me quitó el antifaz. Me llevó a la habitación y me dió una mini negra, un top negro muy ajustado y unas botas hasta la rodilla de tacón de 12 cm tambien negras.</p>
<p style="text-align: justify;">Repitió la misma operación con Lidy pero a esta le dió un top que llegaba desde debajo de sus tetas hasta un poco más abajo del culo y las mismas botas y a Biby le dió unos pantalones super cortos vaqueros, un top que solo le cubría las tetas y unos tacones con plataforma de 14 cm.</p>
<p style="text-align: justify;">-Lorena los vecinos me han preguntado si podrías ir mañana a su casa y les he dicho que por supuesto que sí. Lorena haz un 69 con Lidy y Biby ven aquí y chupamela como la puta que eres.</p>
<p style="text-align: justify;">Inmediatamente Biby le bajó los pantalones y se puso a chupar como si nunca hubiera chupado una pero me la puso dura al momento. Lidy y yo hacíamos un 69 perfecto y las dos gozabamos como las putas que somos.</p>
<p style="text-align: justify;">-Lidy tienes prohibido correrte, y tambien Lorena y Biby.</p>
<p style="text-align: justify;">Sebas se corrió en la cara de Biby e inmediatamente ordenó a Lidy que se la chupará hasta correrse. Biby y yo nos quedamos de rodillas al lado del amo. Sebas se corrió en su cara, se subió los pantalones y encendió la tele.</p>
<p style="text-align: justify;">-Lorena limpiale la cara a estas dos guarras y os quedais de rodillas sin moveros.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos dejó sin movernos hasta que vino Vero. Vero llegó con una furgoneta llena de cosas que poco a poco fueron descargando sus esclavos.</p>
<p style="text-align: justify;">Vero llamó a la puerta. Al abrir Sebas, Vero le dió un beso que hizo que me pusiera celosa.</p>
<p style="text-align: justify;">-Veo que ya las has adiestrado-Vero</p>
<p style="text-align: justify;">-Si ha sido demasiado fácil y tu ¿qué tal estás Vero?-Sebas</p>
<p style="text-align: justify;">-Muy bien aquí te traigo unas cuantas cosillas de estas dos perras-Vero</p>
<p style="text-align: justify;">-Si recibí tu llamada-Sebas</p>
<p style="text-align: justify;">Vero le dijo algo al oído y Sebas subió arriba. Vero le dijo algo a sus esclavos y subió con mi novio. Las tres nos quedamos quietas hasta que sus esclavos terminaron y nos levantaron bruscamente para subirnos a la sala de castigo.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando llegamos Vero le estaba comiendo la polla a mi novio, pero paró enseguida. Los esclavos de Vero se arrodillaron en una esquina mientras Vero ataba a Biby en los grilletes de la pared y a Lidy en la cruz de san andrés. A mí me dejó en el suelo de rodillas y no me hizo nada.</p>
<p style="text-align: justify;">-Biby y Lidy os quedareis aquí hasta las once. Este será vuestro castigo por vuestra desobediencia de ayer-Vero</p>
<p style="text-align: justify;">-Vero me las has regalado a mí y yo soy quien decide-Sebas</p>
<p style="text-align: justify;">-Sebas cariño, si te ha gustado lo que te he hecho. . ¡CÁLLATE! Lorena ve al baño y espérame metida en la bañera-Vero</p>
<p style="text-align: justify;">Fui al baño corriendo y me metí en la bañera, al momento llegó Vero con una bolsa llena de líquido y un tubo. Me metió el tubo por el culo y colgó la bolsa en el teléfono de la ducha. Cuando lo hubo colgado empezó a caer el líquido en mi culo.</p>
<p style="text-align: justify;">-Lorena estó es un enema de leche, contiene 4 litros que durarán como 2 horas así que adiós.</p>
<p style="text-align: justify;">Me dió un beso con lengua y se fue. A los 5 minutos vino Sebas que me quitó el enema y me ayudó a expulsar la leche que tenía dentro de mí. A mi novio no le gustaban esas cosas pero Vero era muy convincente. Bajamos al salón para mirar lo que nos había traído.</p>
<p style="text-align: justify;">Supuestamente eran 3 jaulas, 2 bozales, consoladores de distintos tamaños y un par de látigos con una carta que decía que las esclavas deben dormir atadas, con el bozal, un consolador en el culo y otro en el coño y encerradas en las jaulas. También decía que la otra jaula era para un regalo para mí por si alguna vez me quería meter ahí dentro, Sebas esbozó una sonrisa. &#8220;Ya lo probaremos algún día&#8221;dijo.</p>
<p style="text-align: justify;">Sebas me dijo que casi eran las cinco y seguí sus intrucciones rápidamente, desnuda y tumbada boca arriba en la mesa del salón. Me puso un antifaz y me ató a la mesa, prosiguió metiendome 2 cubitos de hielo en el coño y untó algo en mi clítoris que empezó a calentarme. Tuvo muchos orgasmos hasta que Sebas lo quitó.</p>
<p style="text-align: justify;">-Lorena, Lorena, Lorena te vamos a dilatar tus dos agujeritos pero primero voy a ponerte una mordaza porque te va a doler mucho. Mientras yo veo una película de sado. . Espero que te lo pases bien. . . jajaja.</p>
<p style="text-align: justify;">Puso un aparato pequeño en mi coño y otro en mi culo, me puso la mordaza y encendió la tele. Estuve chillando hasta que 3 horas más tarde me deshizo de los dilatadores, de la mordaza y del antifaz y me desató dándome las siguientes instrucciones:</p>
<p style="text-align: justify;">-Ve a por Biby y a por Lidy, id al dormitorio y vestiros con la ropa que hay puesta sobre la cama, luego id a la cocina y leed las cartas que llevan vuestro nombre, son las recetas que tendréis que preparar para antes de las nueve y media. Cuando terminéis venid y me preguntáis lo siguiente que os tendré que mandar.</p>
<p style="text-align: justify;">Subí a la sala de castigos, desaté a Lidy y a Biby que me dieron un abrazo y rápidamente nos dirijimos hacia el dormitorio. Allí encontramos tres sujetadores abiertos por el pezón, tres tangas con vibrador y botas hasta la rodilla con un tacón bastante alto. Bajamos hasta la cocina y cada una leyó su receta y cada una comentamos lo que nos había tocado. Cuando nos dimos cuenta eran menos veinte y nos pusimos a cocinar. Lidy le tocó hacer el primer plato una sopa de marisco;Biby tuvo que hacer el segundo costillas con miel, patatas fritas y huevo;yo tuve que hacer el postre una tarta de chocolate, nata y vainilla helada. Siempre la receta para seis personas. Fuímos al salón y nos arrodillamos junto a Sebas esperando instrucciones.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Ya habéis terminado?</p>
<p style="text-align: justify;">-Si amo, las tres hemos terminado</p>
<p style="text-align: justify;">-Bien, poned la mesa para tres personas y volved aquí.</p>
<p style="text-align: justify;">Fuímos a la cocina y cojimos el mantel, las servilletas, los vasos y los cubiertos y volvimos junto a Sebas de rodillas cuando ya lo colocamos todo.</p>
<p style="text-align: justify;">-Lidy, tú serás la esclava de Sergio. Biby, tú serás la esclava de Juanma y tú Lorena serás mi esclava. Cada una servirá a la persona que le habrá tocado. La cena la comenzaremos después del partido. En el partido tenéis dos normas básicas:</p>
<p style="text-align: justify;">·La primera es que tendréis los brazos atados y le chuparéis la polla durante todo el partido a vuestro amo.</p>
<p style="text-align: justify;">·La segunda será que por cada falta, fuera de juego, penalti o saque una pinza en cualquier sitio, cada tarjeta amarilla o roja o gol del equipo cual sea se os meterá un consolador.</p>
<p style="text-align: justify;">Eso es todo y espero que después me lo agradezcais como es debido. Lorena ve a abrir la puerta que ya están aquí los invitados, recíbelos con un beso.</p>
<p style="text-align: justify;">Fui a abrir la puerta y los recibí con un beso según las instrucciones. Los tres se sentaron, Sebas nos ató las manos y dió la orden de que podíamos empezar a chupar y empezó el partido.</p>
<p style="text-align: justify;">El partido terminó y terminamos así:con 20 pinzas por todo el cuerpo y con 3 consoladores, dos en el culo y uno en el coño. Nos desataron, servimos la mesa y nos mandó a seguir chupando pero debajo de la mesa. Ya terminaron se fueron a sus casas, recojimos la mesa y Sebas volvió a darnos instrucciones.</p>
<p style="text-align: justify;">-Putas os habéis portado estupendamente, ahora podéis ir a la cocina y cenar. Cuando terminéis os espero en la cama, quiero que entréis desnudas y andando a gatas.</p>
<p style="text-align: justify;">Cenamos en la cocina y allí nos desnudamos para subir al cuarto. Lidy entró primera, yo segunda y Biby la última. Nos pusimos de rodillas a los pies de la cama y dijo:</p>
<p style="text-align: justify;">-Ahora os bañaréis conmigo una por una y después cada una a su jaula.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Te vas a bañar tres veces?-Biby</p>
<p style="text-align: justify;">-Aquí solo hablo yo. Por tu desobediencia 30 azotes en tu culo de perra. Solo me voy a bañar tres veces para follaros a todas perra y después las tres iréis a vuestras jaulas.</p>
<p style="text-align: justify;">-Yo me niego a dormir en una jaula-Lorena</p>
<p style="text-align: justify;">-Pues lo siento cariño pero tengo que darle algún uso. Como castigo tendrás 50 azotes. ¿Quieres seguir tú con 70 Lidy?</p>
<p style="text-align: justify;">-No, amo-Lidy</p>
<p style="text-align: justify;">Todas le seguimos hasta el borde de la bañera, en donde el se metió. Sebas cogió a Lidy del pelo para meterla y cerró la cristalera de la ducha, en la que no se podía ver nada. A todas nos hizo lo mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando me metió a mí(la última)me hizo chuparle la polla un buen rato, luego me dió por el coño y luego muy brutalmente por el culo hasta correrse en él y meó dentro de mi culo, para luego ponerme un plug para que yo estuviera más incómoda en la noche.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos secó a todas hasta no quedar ninguna parte de nuestro cuerpo mojado, aprovechó para pasar la mano por todos lados.</p>
<p style="text-align: justify;">Al terminar nos llevó a la entrada de las jaulas, en donde nos ató las manos a la espalda, nos puso consoladores vibratorios en el coño y uno normal por el culo, para terminar el bozal y una pinza en cada pezón y allí nos dejó encerradas toda la noche. . .</p>
<p style="text-align: justify;">Si deseais comentarme algo agregadme a la_lore_ruby@hotmail. com</p>
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		<title>Juego del Engaño</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Jan 2009 01:16:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ElMaterial</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Aunque hoy me arrepiento como nunca me había arrepentido de algo, debo admitir que fue sensacional. Me pasó desde hace muy poco y no me he atrevido a contárselo a nadie, por eso es que lo publico aquí de manera anónima. Es algo digno de ser contado Bueno, primero que nada quiero decirles que tengo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aunque hoy me arrepiento como nunca me había arrepentido de algo, debo admitir que fue sensacional. Me pasó desde hace muy poco y no me he atrevido a contárselo a nadie, por eso es que lo publico aquí de manera anónima. Es algo digno de ser contado<br />
<span id="more-532"></span><br />
Bueno, primero que nada quiero decirles que tengo una novia de 19 años (yo tengo 18) que me siempre me ha complacido en el tema del sexo. Pero al ser la única chica con la que me había acostado hasta ese momento, tenía cierta curiosidad. Me preguntaba cómo sería sentir otro cuerpo, otros gemidos y otros orgasmos. Me encanta mirar mujeres, me fascina, y me excita como a pocos. Como dice mi novia, soy un mirón.Domingo a eso de las 15:00. Mis padres prenden el auto y se van a pasear con mi hermano y un amiguito de él. Y miren qué casualidad: dos días antes, mi novia había conseguido un nuevo empleo en un supermercado, y tenía todo el domingo para atender clientes caprichosos y dar cambios. Lo que significaba que quedaba solo en casa, sin más compañía que la de mi perro. No habían pasado 5 minutos cuando escuché el ruido del auto de los vecinos de enfrente. Me levanté del sillón como un resorte y corrí hasta el zaguán, dispuesto a comerme con la mirada a mi vecinita de 15 años. Abrí la puerta simulando quién sabe qué y la observé disimuladamente mientras bajaba, devolviéndome la mirada con cara de pícara. Era chiquita (a mi gusto), morocha, ojos verdes, y un cuerpo indescriptible: tremendas tetas, una pancita a medida, y una cola que provocaba más de una erección cuando andaba por las calles. Ese día llevaba una calza negra ajustadísima, los ojitos pintados al igual que los labios, una remerita que le marcaba bien las tetas y una bincha fucsia que la hacía parecer una bebita inocente. Yo sabía bien que también le atraía, pues siempre me miraba particularmente, pero nunca había pensando en traicionar a Vale, mi novia.</p>
<p>Entré a casa explotando de ganas de masturbarme pero me contuve. Un rato más tarde la estrellita que le faltaba a mi cielo golpeó la puerta. Bajé la música y fui a abrir, esperando encontrar fuera a algún cliente que no entiende cuando un almacén está cerrado (perdón, olvidé mencionar que tenemos una vinería en casa). Pero qué sorpresa me llevé cuando vi en la vereda a Florencia, mi vecinita.<br />
-Hola, disculpa la hora y eso, pero ¿me podrías vender algo?<br />
-¿Cómo dices? -le contesté estúpidamente.<br />
-Lo que pasa es que no encontré nada abierto, y necesito una bolsa de leche -me dijo tiernamente mientras mi cabeza volaba por las nubes.<br />
-¡Ah, sí! Leche… Ya te traigo.<br />
-¿Te importa si paso un momento? Esos tarados que vienen ahí no me dejen en paz.<br />
-Obvio, dale -mientras la dejaba pasar vi pasar los tarados a los que se refería, pero no escuché que le gritaran nada obsceno. Qué buena excusa había puesto la nena. Le dije que me esperara en mi cuarto mientras abría el almacén y buscaba la leche.<br />
-¡Ah! Tráeme un sobrecito de canela también, si no es mucha molestia.<br />
-Está bien, no es ninguna molestia.<br />
Busqué la llave y fui en busca de su lechecita. Pero no tenía idea de dónde estaba la canela. Al rato la encontré, pero no sabía el precio. Puse las cosas en una bolsa y se las llevé a mi cuarto.<br />
-La leche vale $11, pero la canela me la pagas otro día porque no sé a cuánto está.<br />
-¿Otro día? -me preguntó con un tono extraño.<br />
-Sí, o… cuando quieras, cuando te quede bien.<br />
-Me queda bien cuando sea, y lo que sea -dijo soltando un sonrisita.<br />
-Bueno, si me lo dices así… -le dije también riendo.<br />
-Entonces ya vengo -se levantó y se fue.</p>
<p>¿Era todo broma o me había estado lanzando indirectas? Me decidí por pensar que una persona no podía ser tan insinuante, y tranqué la puerta sabiendo que esa linda muchacha no volvería. Sin embargo, el solo saber que había estado en mi cama me ponía la pija durísima. Me acerqué a la cama y me recosté en el mismo lugar donde lo había hecho ella. Me intrigó sentir algo húmedo al apoyar la mano. Me llevé la mano a la nariz y olfateé: ¡no podía ser! Tenía casi el mismo olor que la conchita de mi novia. Instintivamente dirigí la cabeza al lugar del acolchado donde estaba húmedo y pasé la lengua. ¡Lotería! Seguramente Flo se había estado tocando un poquito mientras yo buscaba la canela. Eso me puso a full, estaba a punto de explotar de la excitación cuando una voz en la ventana que daba al frente de la casa me hizo saltar del susto: “¿Me vas a abrir?”. Era ella de nuevo. No lo podía creer, no me cerraba. Con la voz agitada le respondí que ya iba. Ya no llevaba la calza negra, sino un pollera corta de pana que hizo que Flo se diera cuenta que algo sobresaltaba abruptamente de mi pantalón deportivo. Me morí de vergüenza pero haciendo como que no vio nada me dijo: “Bueno, acá estoy. Si quieres que te pague hoy, sino me voy”. “Pasa”, le dije yo mirándola de arriba abajo. Se sentó en la cama nuevamente, en el mismo lugar. La seguí y con un impulso involuntario le puse mi mano en la boca, la mano con la que había limpiado sus juguitos.<br />
-¿Gusto conocido? -le pregunté seriamente. Ella se ruborizó.<br />
-¡Lo siento! Perdón, fue una chanchada, es que…<br />
-¿Qué?<br />
-No pude aguantarme, lo siento, soy así -parecía realmente apenada y arrepentida. O bien, era una excelente actriz.<br />
-¿Y en verdad te parece una chanchada?<br />
-Sí… soy una estúpida.<br />
-A mí no. Más bien me parece… que es rico y huele bien -dije mientras ante sus ojos de sorpresa me saboreaba la mano.<br />
-No tienes que…<br />
-¡Shh! Ya no quiero que hables -entendió mi juego.<br />
-No tienes idea de lo obediente que soy.</p>
<p>La puta se había salido con la suya, iba a traicionar a Valentina. La besé desesperadamente y me siguió la corriente. Cuando paramos noté que se reía de algo. “Tienes lápiz labial por toda la cara”, me dijo. Me pasé la mano sin mucha importancia y le saqué la remera. Era fabuloso poder verla desnuda, tenía terribles senos, redondos y gorditos. Ella se desprendió el sostén e interné mi boca en el medio de esas dos preciosidades, al tiempo que en mi compu empezaba a sonar una canción de Cascada. Aquello excitaba mucho porque daba sensación como de boliche. Dos casi desconocidos a punto de hacer el amor. Mi pene ya no daba más y mis usuales 16 centímetros ahora parecían más. Y hablando de Roma… me lo agarró con las dos manos y me lo manoseó loca y desesperadamente, con fuego. Sus pezones estaban duros y comenzó a tocárselos cuando saqué mi boca; era una experta con poca edad. Le desaté los cordones y le saqué los John Foos, tirándolos para cualquier parte. “Sácate algo tú”, me susurró sin dejar de tocarse a ella misma. En unos segundos quedé tan solo con mis boxers Geo, cosa que hizo poner al máximo a esa enanita, ya que me quedaban bien justos. Para ser sincero no soy gran cosa, pero tengo una cola envidiable. No se aguantó y me metió las manos por dentro de él, me tocó una décima de segundo y luego acercó su boquita dispuestas a practicarme sexo oral. Cuando me di cuenta cómo mamaba esa nena casi me termino: a pesar de tener chica la boca se metía mi pija hasta el fondo sin dar señales de ahogarse, y volvía a la punta donde me deleitaba con su lengua. Cuando se cambió de posición (se sentó de frente a mí con la piernas cruzadas como indio) sin dejar de chupar, me dejó camino libre a su conchita. Podía verle la bombacha empapada entre sus suaves piernas. Sin dudar dirigí ambas manos hacia ese paraíso húmedo y lo sentí. Le refregaba mis dedos como si nunca hubiese tenido entre ellos algo tan gratulatorio. Éramos dos maníacos de lo sensual en un mismo espacio, y eso recién daba comienzo. Luego ella se detuvo y dijo que era divino estar haciendo eso conmigo, y me sacó la remera. Otra cosa que alimentaba aún más mis deseos era que me encantaba hacer el amor con mi novia sin sacarle la pollera, y justamente lo iba a hacer con Flo también. Ágilmente quité su empapada bombachita de niña y me la pasé por toda la cara. Ella tuvo un pico de excitación y me arrancó la única prenda que me quedaba y como una gatita, se puso en cuatro patas. Les juro que ahí casi me da un ataque. ¡Qué culo tenía, por Dios! Increíble. Me hinqué detrás y sin pensar en nada (ni siquiera en un preservativo) agarré fuerte mi verga y de un golpe se la metí toda, pegándome totalmente a sus nalgas perfectas. En cualquier momento me venía (lo que implicaba un gran riesgo futuro), pero me ganó de mano, y sentí el orgasmo más duro de toda mi vida: sus paredes vaginales me apretaban fuerte, me exprimían, una y otra vez al mismo tiempo que la culpable del tan preciado orgasmo gemía y me pedía “¡Más, te lo ruego! Más adentro…”. Fue largo. Me había quedado con ganas de tener el mío propio y eso me daba impotencia, pero también agradecía no haberle llenado la concha de semen. No quería preocupaciones, obviamente. Por lo tanto, estaba satisfecho (aunque a punto del boom). Flo seguía su movimiento de caderas.<br />
-¿Sigues con ganas, princesa?<br />
-Mira quién lo dice.<br />
-Si me hubieses dado tiempo de agarrar un preservativo ahora no estarías hablando.<br />
-No es el único orificio que tengo -dijo de la forma más puta imaginable.</p>
<p>Eso ya era demasiado; ya había experimentado un impresionante orgasmo y sin embargo seguía con ganas. Y eso de que no era su único orificio… Bueno, ni hablar. Yo me imaginé salpicando un montón de leche por su boca, pero me despistó ver que ella no se cambiaba de posición.<br />
-Por favor, pon la boca de una vez, no puedo retenerme más tiempo -le rogué.<br />
-No me refería a la boca -me miró, se mojó un par de deditos con la boca y se los llevó al ano.<br />
-Sos…<br />
-Dilo -decía mientras se metía suavemente uno de los dedos en su agujerito.<br />
-Sos una hija de puta. Qué bien haces todo.<br />
-Ya lo sé. Pero necesito algo más grande dentro.<br />
-No puedo creer que no te duela, o…<br />
-No va a ser la primera vez.</p>
<p>Después de esas últimas palabras no titubeé más. Con la verga todavía durísima (o más) me hinqué nuevamente. Rápidamente ella giró el cuerpo y me la lameteó todita, dejándome muchísima saliva chorreando. Se puso como estaba antes y apoyé mi pene en su colita. La sensación que sentí cuando entró la punta (dicho de paso, muy gorda) fue súper. “¡Dale!”, sentí que gritó y se la metí hasta la mitad bien fuerte, y luego toda. Me movía como si no hiciese el amor desde hacía meses. Le daba duro, y estoy seguro que le dolía, pero que con tal de ser penetrada por algo no le incumbía en absoluto. Iba casi hasta afuera y de una volvía a penetrársela entera, provocando unos fuertes gemidos de parte de Flo, que eran opacados por la música electrónica. Cuando acabé sentí que toneladas de semen recorrían su culo, y grité y gruñí como un lobo. ¡Fabuloso! Tenía una brisca de las buenas dentro de mí, y le estaba partiendo el culo en pedazos. Manoseé sus nalgas como un maniático, y le ordené que fuera a lavarse al baño, a lo que obedeció como habíamos acordado en ese juego del engaño.</p>
<p>No sé si volveré a hacerlo. Quizás sí, quizás no</p>
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		<title>Carla y arturo 2</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Jan 2009 00:01:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ElMaterial</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Eroticos]]></category>

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		<description><![CDATA[Pasaron varios días desde aquella noche en la que fui poseído por ese lado bestial habitaba en mi interior y que yo mismo desconocía. Carla no había hecho ningún comentario respecto a lo sucedido. No se mostraba enojada ni nada por el estilo. En ese tiempo yo me había documentado más del tema del BDSM, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Pasaron varios días desde aquella noche en la que fui poseído por ese lado bestial habitaba en mi interior y que yo mismo desconocía. Carla no había hecho ningún comentario respecto a lo sucedido. No se mostraba enojada ni nada por el estilo.<br />
<span id="more-500"></span><br />
En ese tiempo yo me había documentado más del tema del BDSM, con videos, fotos y varios textos. Cada vez me interesaba más en el tema y aprendía todo lo que podía al respecto. También obtuve varias direcciones de locales que se especializados en el área y estaba pensando seriamente hacer algunas visitas a algunos de ellos. </p>
<p>Esa tarde llegué a la casa a la hora de comer como siempre. Encontré a carla vestida únicamente con un camisón de franela. Si, la franela es poco sexy, lo sé. Pero ella no llevaba nada debajo. Y a veces se le veía el culo o el coño. Sin hablar de esos ricos pezones que tiene. Al verla así, tan apetecible, la bestia que vive en mi volvió a hacer acto de presencia. </p>
<p>Me acerqué a ella y la abrasé de espalda. Con una mano apreté uno de sus pechos y con la otra comencé a masturbarla. La cocina se había convertido en zona de guerra…</p>
<p>***</p>
<p>La noche pasada ocurrió algo muy extraño entre mi marido y yo. Algo extraño, pero muy excitante. Y es que esas cosas después de veinte años de matrimonio pueden sorprender mucho, les explicó.</p>
<p>Eran eso de las dos de la madrugada cuando sentí a Arturo acostarse a mi lado y comenzar a tocarme. Yo sabia lo que quería, pero ha esa hora y con lo cansada que estaba, no me apetecía. Así que me intente hacerme la dormida. Pero no funcionó. Arturo me dio un apretón en un pezón que me sacó de mi adormilado papel.</p>
<p>Se me lanzó encima y me quitó las bragas. Luego comenzó a tocarme el coño. Yo me resistía un poco, le dije que estaba cansada, y otras cosas que ahora no recuerdo. Pero él en vez de hacer lo que hacia siempre, que era dejarme tranquila y hacerse una paja, escupió su mano y untó mi coño de saliva. </p>
<p>Yo me enojé mucho e intente apartarlo, pero él no desistía. Hasta que metió toda su polla de un empujón en mi coño. Mira que meter esa tranca sin la previa preparación. Eso me enojo mucho más, hasta el punto que le di una mordida en el pecho, a lo que el respondió con una bofetada. Nunca esperé eso de él. Lo que tampoco esperé de mí fue mi reacción: me excité. Rayos. Nunca le había visto así. Tan dominante. Tan macho. </p>
<p>Me hizo de todo. Me sujeto las muñecas, me tapo la boca, incluso me dio varias nalgadas que me pusieron aun mas caliente. Me dominó totalmente. Fue una cogida estupenda, como hace muchos años no habías tenidos. Al final hasta se corrió en mi cara. Me cayó un poco de su leche caliente en la boca, pensé en escupirla, pero el morbo pudo más, así que me la tragué.</p>
<p>Habían pasado ya unos días desde entonces. Para serles sincera, tenía un poco de curiosidad por saber que le había puesto así. Pero no quería preguntarle. Y para serles aun más sincera, quería que me repitiera la dosis. Hacia años que no me sentía tan mujer. Tan bien conmigo misma, estaba muy satisfecha. Pero al parecer Arturo no estaba en la labor de repetirme la cogida, así que decidí provocarlo un poco a ver lo que pasaba. </p>
<p>Esa mañana me depilé el coño y las piernas totalmente. Y solo me vestí con un camisón de franela. No lo elegí porque me gustase ni lo considerara sexy, pero era lo que más a mano tenía. El camisón apenas me cubría el culo y dejaba notar mis pezones, los cuales mojé con hielo para endurecerlos. Me sentía bien, no sé como explicarles, me sentía sexy, revigorizada. </p>
<p>Sentía un cosquilleo en mi coño y unas ganas incontenibles de tener sexo. Así que no aguanté más y me masturbé. En realidad no soy muy dada a las pajas, pero la situación lo requería o era seguro que algo en mi iba a explotar. </p>
<p>Me senté en el sofá de la sala y subí las piernas sobre una mesa de tope de cristal que tenía en frente. En la pared que me quedaba en frente había un espejo de cuerpo entero en el cual podía verme completa.</p>
<p>La imagen de mis piernas abiertas y mi coño depilado me excitó aun más. Comencé a frotar mi coño con un ahínco casi demencial. Pero no me era suficiente, parecía que todo el morbo que tenía guardado explotaba de golpe. Tomé un pequeño adorno de cristal que había sobre la mesa, era de forma ovalada y muy conveniente para pajearme.</p>
<p>Lo entraba y sacaba con suavidad de mi coño. Pero me parecía muy pequeño, comparado con la polla de mi marido. Eso era lo que yo quería tener dentro, la polla de Arturo. Y si tenía suerte y jugaba bien mis cartas obtendrían una buena cogida, porque Arturo estaba llegando. </p>
<p>Rápidamente me fui a la cocina. Intenté calmarme y disimular lo mejor posible mi calentura vaginal. Arturo me saludo como siempre y se sentó en el comedor de la cocina mientras yo preparaba la comida. Pasé frente a varias veces, me agachaba a recoger cosas que tiraba intencionalmente para que él me viera el culo, que aunque está gordo sé que le encanta. </p>
<p>De repente, ¡VOILA! Me abrazó por la espalda. Tocó mis pechos y mi comenzó a masturbarme. Yo separé un poco las piernas para facilitarle el trabajo. Eché mi mano atrás para meterla en su pantalón y tocar su polla que no tardó en poner muy dura. </p>
<p>Sacó su mano mojada de mi coño y me la metió en la boca. Yo le chupe los dedos saboreando mis propios jugos. Intente darme la vuelta pero él me sujetó fuertemente por el cabello tirando mi cabeza hacia atrás y me lo impidió. Subió una de mis piernas sobre la meseta de la cocina e hizo que me reclinara hacia delante. </p>
<p>Pensé que me metería su gruesa polla por mi habido coño, pero en vez de eso se agachó y comenzó a chuparme el coño. Luego me separó las nalgas y continúo lamiéndome el hoyito del culo. Era la primera vez que me lo hacia. Se sentía muy rico. Me lo frotaba con la lengua e intentaba metérmela. Yo frotaba mi clítoris y me metía dos dedos por el coño.</p>
<p>No me lo creía. Aquello parecía una escena porno de esas películas que veía a escondidas cuando estaba sola en casa. Muchas veces deseé se una de esas mujeres, pero nunca tuve el valor de expresarle mis deseos a Arturo. Ahora estaba cumpliendo mis sueños.</p>
<p>Arturo sacó su polla y sin ninguna mediación la metió de un solo tirón en mi coño. Aquella posición le permitía metérmela por completo, a la vez que apretaba mis nalgas. Todo eso era maravilloso. No pude contener tanto placer y me corrí mientras daba gritos como una loca. Las piernas me temblaron y casi me orino. Arturo sostuvo mi cuerpo y me colocó en el suelo. Yo estaba casi inconsciente por la corrida, pero sabía que Arturo estaba lejos de terminar. </p>
<p>Me agarró las dos piernas a la atura de las rodillas y me las llevó a los hombros. Si la posición anterior provocaba una penetración profunda, esta hacia que sintiera su polla tocar mi estomago. Él aun tenía la camisa puesta, estaba muy sudada y se le marcaban los músculos del pecho. Y es que mi Arturo se conserva muy bien.</p>
<p>Sujeté su camisa y la abrí rompiéndole todos los botones. Creo que eso lo calentó más, porque continúo metiéndomela con más fuerza. De no ser porque nuestra casa esta un poco retirada, era seria seguro que los vecinos escucharias mis gritos. </p>
<p>Ya Arturo no me agarraba las piernas, era yo quien lo hacia para darle mayor libertad a él. A veces sacaba su tranca y me golpeaba el coño con ella. También me frotaba el clítoris y el hoyito del culo. Sentí la tentación de decirle que me la metiera por el culo, pero el miedo pudo más. Aquella masa de carne no era cualquier cosa.</p>
<p>Yo estaba a punto de correrme de nuevo y él lo notó. Aceleró sus movimientos y con ello la llegada de su corrida. Sentí toda su leche llenar mi interior mientras me corría y gritaba de placer hasta perder la voz. Su cuerpo quedó sudado y rendido sobre mí.</p>
<p>Fue una cogida fabulosa, pero solo era el principio de nuestra nueva vida sexual…</p>
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		<title>El trío soñado&#8230;</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Jan 2009 15:43:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ElMaterial</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Alejandra entró de primera en la habitación. Su novio y su amiga le seguían. Pasó directo a la alcoba, tomó asiento en una butaca que se hallaba frente a la cama, y dejó que los hechos se desarrollaran conforme lo dictara el momento, con naturalidad. Eduardo e Ismary le siguieron el juego cual lo acordado, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Alejandra entró de primera en la habitación. Su novio y su amiga le seguían. Pasó directo a la alcoba, tomó asiento en una butaca que se hallaba frente a la cama, y dejó que los hechos se desarrollaran conforme lo dictara el momento, con naturalidad.<br />
<span id="more-504"></span><br />
 Eduardo e Ismary le siguieron el juego cual lo acordado, él tenía una erección dura que se notaba por sobre sus pantalones, y ella movía las caderas con descaro sexual. Se podía advertir cuanto se deseaban, y lo mucho que querían gozarse. Ismary era una morena de estatura promedio, con los muslos gruesos y torneados y las ancas propias de una buena yegua; que a diferencia de Alejandra, tenía unos senos chiquititos y casi infantiles, de pezones puntiagudos y marrones. Pero eso no la bajaba de categoría, era una hembra rica y sensual, con puntos fuertes y débiles con los cuales jugar. Y apenas pasaron a la alcoba comenzó a mostrar sus mejores cartas.</p>
<p>Se habían tomado algo de tiempo en la puerta en un beso suave y erótico. Era el comienzo de una noche que prometía sorpresas. Con tacto de cirujano Eduardo hundió la lengua en la boca de su pareja, al tiempo que le masajeaba la espalda baja y los glúteos. Los tenía grandes y atravesados por una tanga mínima. Ella se dejaba hacer con docilidad, apretando su pelvis contra el miembro erecto, y soñando con lo que le esperaba. </p>
<p>Entre tanto, Alejandra los veía desde su puesto con condescendencia. Ya tenía el aire acondicionado a tope, se había desprendió de las sandalias, y disfrutando de un trago de vodka, ajustaba su cuerpo a gusto. Quería que su hombre las cogiera a ambas esa noche. Pero primero lo iba a ver con celos y excitación mandándose ese culazo, y a la perrita de su amiga gritando por más. </p>
<p>Ismary, sin disimular su deseo, se mostraba golosa. Quería sentir el palo en el chochito de inmediato. Movía el culo de adelante hacia atrás, mientras gemía suavemente. Eduardo también quería hundir sus dientes en ese manjar, pero estaba decidido a tomarse su tiempo. No todos los días se tiene una oportunidad como esa, y él la iba a aprovechar al máximo.</p>
<p>Asió a Ismary por las caderas, y con una suave señal le indicó que se acostara en la cama. Hasta ahí no había caído ni una sola prenda, pero eso estaba a punto de cambiar. Primero le quitó los tacones, y con delicadeza comenzó a besarle los pies. Dedos, empeine, planta y tobillos tuvieron su cuota por igual. Luego, le acarició las piernas por sobre los pantalones llegando hasta los glúteos por detrás, y hasta el pubis por delante. De manera casi imperceptible, ella comenzó a contornearse al ritmo de las caricias. El olor almizclero del sexo se sentía en la habitación.</p>
<p>Alejandra había subido las piernas en los apoyabrazos de la silla, y entre un sorbo y otro se tocaba los senos y pubis por sobre sus ropas. Eduardo al ver la reacción, decidió que era el momento de incluirla en el regodeo, y dejar que dejar que el ambiente se terminarse de calentar. Ya había llegado la hora de ver ese par de cuquitas ricas en acción.</p>
<p>Fue así como tomó a Ismary por las piernas y la colocó en un ángulo en que Alejandra la pudiese apreciar. Desabrochó los pantalones mientras la miraba a la cara, y luego de bajar el cierre los deslizó poco a poco por los glúteos, caderas y piernas, hasta que cayeron al piso. </p>
<p>Era simplemente bella. Con la rajita chiquitita y pelona, de piel canela y firme. Llevaba unas tanguitas negras que se transparentaban y a duras penas le tapaban el chochito, y dos hilitos que subían por sus revolveras uniéndose en la parte trasera, y que desaparecían entre las nalgas. Durante unos segundos nadie se movió. Alejandra y Eduardo contemplaron a su amiga en su máxima intimidad, sintiendo como el flujo mojaba sus respectivas partes íntimas. Ismary también estaba mojada, Eduardo la acarició por encima de las pantaletas y todo el vello de las piernas se le erizó.</p>
<p>Ya era el turno de la blusa, y Alejandra supo que ahora debía mostrar sus cartas. Sin quitarse la franelilla, estiró el cuello hasta que los senos emergieron en su totalidad, dejándolos expuestos. Era un par de tetas grandes y ricas, blancas con pezones rosados. Firmes ante el peso, y suaves al tacto. De inmediato rechazó un intento del novio de tocar la mercancía con un ademán, que indicaba que por ahora sólo participaría como espectadora pasiva.</p>
<p>Eduardo, que hubiese hecho lo que fuese por complacerla, se concentró en la hembra que tenía lista en la cama. Con rapidez, y sin mayores detalles se desvistió por completo. Ambas mujeres observaron su miembro con un sabor dulce en la boca. Estaba duro por ellas y para ellas. Lo masturbó un poco para darles gusto, mostrando la cabeza roja e hinchada en sangre. Toda la punta se hallaba húmeda y babosa, y cuando el prepucio se retractaba el flujo corría hasta la base. Alejandra le imitó, y al quitarse las tangas se comenzó a masturbar abiertamente y sin pudor. Sabía lo que venía a continuación, porque lo había vivido en innumerables ocasiones.</p>
<p>Al parecer Ismary también estaba preparada, y antes de que Eduardo le diese la estocada final, agarró el miembro con sus manos y con una destreza insospechada lo tragó hasta los pelos mismos, ocultándolo entre sus labios y succionándolo con pasión. Por si fuera poco, luego de algunos minutos se acostó sobre su pareja y direccionó el pene hasta la puerta misma de su sexo.</p>
<p>Pocos hombre tenían esa dicha, y Eduardo supo lo afortunado que era. No esperó más, los labios se sentían calientes y estaban muy mojados. Con un solo golpe de sus caderas lo hundió entero, hasta que el miembro quedó arropado casi hasta las bolas. Sólo se escuchó un gemido sentido y lastimero. La chica estaba ensartada y, sin que ninguno de los dos se percatara de cuando había ocurrido, Alejandra le lamía los senos y la instaba a masturbarla. Ahora se hallaban los tres sobre la cama en plena faena.</p>
<p>Adelante y atrás Eduardo bombeó a su hembra, golpeando su sexo con furia. Alejandra le mordía los pezones, y le decía palabras obscenas mientras él la castigaba con el pedazo de carne dura. En dos ocasiones se corrió antes de cambiar de posición. Estaba sudada, con el cabello mojado, y una cachondez grotesca. Alejandra dirigía a la pareja en cuanto a lo que deseaba ver, y ellos se esmeraban en complacerla. Por eso, cuando puso a su amiga de lado y le untó el ojo del culo con vaselina, ella no se resistió en absoluto. Todos aceptaban tácitamente que ese era el final de la noche, y una buena forma de cerrar. Eduardo se mojó un poco la cabeza con saliva, besó a ambas mujeres con amor y pasión, y siguiendo las indicaciones de su novia se acostó a espaldas de Ismary. La abrazó, y tomándola por detrás, metió su verga un centímetro por vez. </p>
<p>Ella ni se inmutó. Tenía el culo cerradito la muy puta. Él sabía que lo había dado en varias ocasiones, pero todavía apretaba el palo bien sabroso. Le temblaban un poco las piernas al principio, pero no más de eso. Eduardo comenzó penetrándola con cuidado, pero apenas sintió que la eyaculación estaba próxima comenzó a apurar.</p>
<p>— ¿Te gusta puta?— le preguntó.</p>
<p>¿Te gusta que te coja ese culo sucio?</p>
<p>Alejandra no perdía oportunidad, y a esas alturas le escupía la cara y los senos.</p>
<p>¿Quieres mi leche Ismary? ¿Quieres el culito lleno de leche?</p>
<p>Todas las respuestas eran afirmativas y entrecortadas. Ella sabía que le iban a obsequiar el semen, y eso le encantaba. Él intentó preguntar algo más, pero era muy tarde. La eyaculación fue larga y abundante, Ismary sintió el recto lleno de semen caliente y espeso.</p>
<p>Cuando el miembro se puso flácido abandonó solo la cavidad, dejando un hilo de leche. Alejandra lo lamió primero por fuera, y después animó a su amiga para que se agachara sobre su pecho y los vaciara encima de sus senos. Y así ocurrió, el semen fue manando del culito de Ismary en pequeños chorritos que gustoso se estrellaban contra el pecho de sus amiga. </p>
<p>Así permanecieron un rato más, y quedaron en hacerlo de nuevo pero agregando un cuarto participante. Alejandra no quería observar en la próxima, quería que su hombre se lo hiciera al tiempo que veía a sus amigos gozando de lo lindo… </p>
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		<title>Ménage à trois</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Jan 2009 12:39:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ElMaterial</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ahora que ya veníamos haciendo vida de pareja desde hacía un tiempo, Rex se sentía mejor que nunca y cada vez con más energía. Que me viniera a buscar para tener sexo nos era tan común como que me pidiera una galletita o de salir a la calle, sólo que como producto de nuestro primer [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ahora que ya veníamos haciendo vida de pareja desde hacía un tiempo, Rex se sentía mejor que nunca y cada vez con más energía. Que me viniera a buscar para tener sexo nos era tan común como que me pidiera una galletita o de salir a la calle, sólo que como producto de nuestro primer encuentro le había tomado el gusto a tener relaciones conmigo y estaba todo el día rondándome hasta que cediera. Además yo no podía resistirme a sus encantos y sucumbía una y otra vez a sus maneras tan directas de acercárseme.<br />
<span id="more-498"></span><br />
Aprovechaba su energía y su disposición para enseñarle cosas nuevas a la hora de intimar, lo que hizo que nuestros encuentros fueran cada vez mejores.</p>
<p>Con el correr de los días tuve la llamada de una prima que estaba por salir de vacaciones y sabiendo lo amorosa que soy con los animales me pidió si se lo cuidaba hasta su regreso. Enseguida me agité y el corazón me palpitaba rápido de los nervios, pero con mucho gusto le dije que si, que me lo trajera.</p>
<p>El animalito en cuestión se llamaba Romo y era nada menos que un bóxer de gran tamaño que me quería mucho y jugábamos todo el tiempo cada vez que nos veíamos&#8230; y estos quince días no serían la excepción.</p>
<p>Al día siguiente me lo trajo y esa misma tarde no pude con mi genio ni con las ganas de Rex: mi macho quería servirme y yo como su hembrita sumisa estaba para obedecer sin más, solo que ahora teníamos audiencia&#8230; Mi perro había decidido compartirme y para no dejar esperando a mi amo y a mi nuevo amante enseguida fui a mi cuarto a quitarme la ropa.</p>
<p>Me saque hasta la bombacha y el corpiño mientras ellos observaban atentamente como mis prendas iban cayendo al suelo una por una hasta quedar completamente desnuda</p>
<p>Todos estos preparativos me habían hecho mojar de la desesperación, así que ahí mismo volví a untarme los pezones con mi propio flujo como hiciera anteriormente, y sentada al borde de la cama los hice subir a uno a cada lado. Al terminar de acomodarse a mi lado levanté mis pechos con ambas manos y les ofrecí uno a cada uno, que empezaron a lamer y mordisquear inmediatamente, haciéndome calentar terriblemente mientras yo los masturbaba suavemente.</p>
<p>Mis jugos fluían cada vez más abundantes mientras sentía sus miembros crecer y endurecerse en mis manos, mojados también y casi listos para mí, y aunque ya me dolían un poco los pechos los hacía seguir mordiendo y lamiendo, porque el placer que me daban entre los dos no tenía precio. Sus ansias crecieron aún más y el deseo de tenerme los hizo morder más fuerte, y disfruté tanto de esa mezcla de dolor y placer que por un momento deseé que me clavaran los colmillos y me arrancaran los pezones de una mordida salvaje. Pero se comportaron como caballeros y simplemente se limitaron a seguir mamando de mí, hasta que lentamente empezaron a olfatearme la pelvis, en busca de la vulva.</p>
<p>Me quedé así sentada como estaba viendo como sus narices pujaban por desplazarse la una a la otra y así ganarse el trofeo que les aguardaba más abajo, hasta que no me contuve más y reclinándome hasta el medio de la cama me abrí obscenamente de piernas para recibir a mis dos machos. El primero en acercárseme fue Romo, que siguiendo los antiguos pasos de Rex hundió directamente su hocico en mi vagina y con su lengua conoció la puerta de entrada a mi intimidad de mujer satisfaciéndome hábilmente, mientras yo llamé a Rex a mi lado y mostrándome lo bien que había aprendido, se ubico sin lastimarme sobre mi cara, dejando su enorme falo sobre mis labios. Acaricié mis labios con la cabeza enrojecida de su pito y le pasé la lengua cuan largo era para degustar esa delicia, antes de tragarlo y chupárselo como tanto le gusta.</p>
<p>Le daba unas mamadas largas y suaves, saboreando cada centímetro de su miembro al tiempo que lo escuchaba relamerse del gusto y me dejaba llevar por el espléndido trabajo que Romo estaba haciendo en mi solicitada entrepierna.</p>
<p>Cuando pensé que ya era el momento de cambiar posiciones me incorporé y tras echar a Romo de costado me puse en cuatro patas, inclinada hacia delante para probar el tentador pito que me ofrecía y quedando a propósito en la posición perfecta para que Rex me montara y empezara el servicio. Además, él por ser mi macho y mi amo tenía el pleno derecho de ser el primero en entrar en mí, y sin hacerse esperar ni un segundo lo hizo valer.</p>
<p>Tenía la vagina jugosísima y totalmente abierta como una flor para recibirlo, sumisa y entregada como es mi deber de hembra para que él aplacara su instinto salvaje. Se acomodó detrás de mí, me montó rápidamente manteniéndome agarrada por la pelvis, y de un certero empujón sentí como su lanza viril atravesaba mi feminidad y me abría las entrañas de una manera por demás placentera. Rex me dominaba y bombeaba bestialmente llenando mi sexo de placer por completo con su duro falo canino, haciéndome su perra una vez más mientras yo seguía chupando el pito de Romo, que disfrutaba como nunca de la suavidad de mis labios y lengua.</p>
<p>Nos mantuvimos dándonos placer mutuamente casi diez minutos hasta que yo dejé de chupar para que Romo no me acabara en la boca, ya que quería sentir ese placer directamente en mi concurrida vagina, mientras mi amo me faenaba sin descanso y de manera ejemplar, como dándole una breve y práctica lección a Romo de cómo hacerme disfrutar al inseminarme.</p>
<p>Romo se había levantado lleno de ganas de ocupar el lugar de mi amo y mientras Rex me poseía tan brutalmente ya formándosele el nudo con el que nos uniríamos prontamente, él daba vueltas a nuestro alrededor, con la consabida intención de tomarme como suya también. Reventando de placer gritaba como una marrana por las placenteras estocadas que Rex me propinaba, poniendo aún más excitados a los dos perros que ya estaban fuera de sí, hasta que al cabo de unos minutos más estalló dentro de mí vertiendo toda su esencia canina y ardiente en repetidos chorros.</p>
<p>Sus continuas eyaculaciones y embates pronto me hicieron acabar ruidosamente y colmaron mi vagina de un placer inimaginable al tiempo que la sentía terriblemente llena y estirada por el gran miembro de mi amo, que mientras me fecundaba me había abotonado de una forma espectacular.</p>
<p>Romo ya no podía esperar más y trataba de subirse encima de mí por donde podía, a pesar de que Rex todavía me tenía bien sujeta por la concha y aún le quedaba algo de esperma por inyectarme.</p>
<p>Unos segundos después Rex hizo un esfuerzo por zafarse de nuestra cálida unión y tras liberarme mi vagina empezó a gotear su esperma, señal de que ya estaba llenita y tenía más de lo que podía retener, justo cuando Romo me encontró disponible y en posición.</p>
<p>Estaba cansada y muerta de placer como siempre que Rex y yo terminamos de tener relaciones, pero eso no le importó demasiado a Romo porque sin la menor demora me tomó por detrás y luego de montarme fácilmente me enterró poco a poco todo su pito.</p>
<p>Bombeaba desesperadamente jadeando y gimiendo de gusto mientras yo hacía lo mismo, haciéndome gozar con todo su miembro que hacía entrar y salir rápidamente de mi sexo, y que al estar lleno de mis jugos femeninos y del semen de Rex chapoteaba y sonaba de forma viscosa y pegajosa cada vez que entraba en mi.</p>
<p>Eso, sumado al segundo servicio del que ahora era objeto y a la realidad de que les había entregado sumisamente mi cuerpo a dos perros que me sometían sin piedad me hizo arder como una hoguera, y aún más sintiendo como uno de ellos me destrozaba con su miembro y obtenía placer donde previamente lo había hecho el otro.</p>
<p>No pude aguantar más la tentación y llamé a Rex a mi lado, y tras dar unas palmaditas en mi hombro como le había enseñado vino a mí y se me subió encima por delante, apuntándome con su falo directamente a la cara.</p>
<p>El avanzaba meneándose y yo lo esperaba con la boca abierta y llena de excitación, hasta que al fin mi lengua y su pito se encontraron y al primer contacto me lo hizo engullir casi hasta el nudo. Sentía el corazón a punto de explotar de la lujuria y los nervios así atravesada por ambos lados como estaba, y parece que ellos percibieron mi estado porque inmediatamente se pusieron frenéticos e invadían mi cuerpo de una manera bestial, casi como si estuvieran decididos a abrir la carne con tal de dejar su semilla en mi. Y cuanto más era objeto de este trato extremadamente animal de su parte, más me daba cuenta de lo convertida en su perra que estaba y sus miembros caninos me daban mucho más placer. Rex mezclaba gruñidos de gusto con algunos gemidos, disfrutando de otro orgasmo que el continuo meneo y los roces con mis labios le provocaron, y yo gozaba excitadísima al sentir como su falo empezaba a escupir esperma repetidas veces en mi boca. Acababa sin parar y de forma abundante y yo tragaba cuanto podía, pero al no dar abasto con todo su mismo pito lo hacía rebalsar por las comisuras de mis labios. Entonces, ya desquiciada del placer por la nueva experiencia no resistí la tentación y aprovechando sus movimientos hacia delante me metí todo su enorme nudo en la boca, dejando su pito alojado forzosamente en mi garganta y eyaculando directamente en el estómago. Rex estaba muerto de placer por esto y yo no podía creer todo el semen que estaba tragando y que ahora me llenaba la panza, mientras Romo hacía lo mismo en mi vagina donde sus primeras gotas de esperma fueron saliendo poco a poco hasta que explotó dentro de mi en un gran torrente de semen, que tenía acumulado y que empezaba a fluir libremente dentro de mis entrañas llevando su semilla hasta mi vientre previamente fecundado.</p>
<p>Sonreía como podía con el miembro de Rex en la boca, sintiéndome preñada y tan repleta de la esencia de los dos que hasta podía imaginar como me crecería el vientre&#8230; una locura total. Pero lo que no era en absoluto una locura era el hecho de haber terminado mi transformación en perra, y mi sometimiento voluntario a mi amo y a mi nuevo semental. Ya estaba lista para prostituirme&#8230;</p>
<p>La tirantez que me provocaba el nudo que me unía a Romo me hizo volver a la realidad, al tiempo que Rex se baja de mis hombros con su miembro caído y su apetito de sexo satisfecho, de momento. Mi segundo macho y yo estábamos muy unidos cola con cola y me hacía gozar de tan dulce momento entre punzadas de dolor y placenteras presiones dentro de la vagina, junto con la suculenta pileta de esperma que se había formado allí dentro. No podía creer lo feliz que me sentía de haber sido dominada y servida por dos enormes perros al mismo tiempo.</p>
<p>Al final, la insistencia de Romo por liberarnos dio su resultado y el enorme nudo dentro de mí aflojo y todo el miembro salió de un tirón. De estar en cuatro patas me incorporé hasta quedar sentada con las piernas abiertas y sin poder aguantar más me relajé, dejando caer al suelo debajo de mí todo el semen que tenía acumulado.</p>
<p>Y a pesar de todo, nada me impidió volver a mi posición de perra para inclinarme sobre el suelo y lamer todo el semen caído, lentamente y disfrutando con los ojos cerrados cada gota que tragaba. Largas lamidas me envolvían la lengua de ese delicioso y espeso fluido blanco que el rosado interior de mi feminidad mantuvo al calor mientras mis machos me servían, y que luego de haber cumplido su objetivo de preñarme me había sido dado por ellos para que disfrutara ingiriéndolo.</p>
<p>Mi querido Rex hasta pudo darse el gusto de dármelo a beber directamente de su miembro erecto y pulsante.</p>
<p>Ahora todos estábamos bastante cansados, pero seguramente en un rato volveríamos a estar listos para repetir todo esto, y su perrita obediente se dejaría montar de nuevo cuantas veces quisieran. Esa era mi función. Solo que ahora veía el hecho de entregarme a un perro de otra manera, y la idea de unirme a varios de ellos me gustaba cada vez más. Mientras pensaba en eso me recosté a dormir entre Rex y Romo, ya que en los días venideros me encontraría muy solicitada, y ya no sólo por ellos&#8230; </p>
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		<title>La evolución de Laura</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Jan 2009 12:00:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ElMaterial</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Eroticos]]></category>

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		<description><![CDATA[Era por la noche, acababan de sonar las doce campanadas, pero yo no había tomado las doce uvas, para mí sabía mucho mejor el pequeño postre que me acababa de tomar… pero mejor comencemos mi historia desde el principio, en pro de que entendáis como acabé en esta posición. Me llamo Laura, y vivía en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Era por la noche, acababan de sonar las doce campanadas, pero yo no había tomado las doce uvas, para mí sabía mucho mejor el pequeño postre que me acababa de tomar… pero mejor comencemos mi historia desde el principio, en pro de que entendáis como acabé en esta posición.<br />
<span id="more-496"></span><br />
Me llamo Laura, y vivía en un barrio pobre de una ciudad, que no voy a nombrar. Desde pequeña vi sufrimiento, atracos, estafas… mil y una maneras de ganarse algo de pan para llevar a la boca. He dicho que vivía en un barrio pobre, pero yo no lo era tanto. Mis padres habían muerto cuando yo apenas tenía seis años de edad, por lo que quedé huérfana. No es que mis padres fuesen ricos, pero vivían de un sueldo merecido y tenían ahorros, a los que yo no podía acceder, porque pese a que dejaron todo su dinero a mi nombre, nadie podía sacar ni un céntimo hasta que cumpliese mi mayoría de edad.</p>
<p>Era una cláusula que establecieron en el testamento, yo no entiendo mucho de ello. No tenía nada de dinero, ni familia, mis padres habían sido hijos únicos ambos, y mis abuelos murieron mucho antes de que yo naciera. Pese a lo raro que me parecía de que mis abuelos tampoco tuviesen hermanos, yo no cuestioné nada de esto, porque en el accidente que murieron mis padres estuve involucrada. El coche se salió de la carretera, y no lo pudieron contar, a mí no sé qué ángel de la guarda me salvó pero sobreviví. Esa era la historia que conocía hasta hace un año, es lo que me contaron en el orfanato en el que pase el resto de mi niñez, ya que el accidente me provocó amnesia.</p>
<p>Todos los días que estuve en el orfanato me parecían iguales, en todos me levantaba y lo único que hacía era leer, siempre he tenido mucha curiosidad por todo. Y todo libro que llegaba a mis manos lo leía una y mil veces hasta que casi me lo aprendía. Conocí al bedel (el pobre tenía pocos amigos, como yo) que me procuraba gran cantidad de libros de temáticas muy diversas, desde libros de historia, hasta de ciencia ficción, gracias a él los días se me hacían menos pesados.</p>
<p>Mi vida continuó así de triste hasta que llegué a los dieciocho años. A esta edad debía poder acceder a mi dinero y salir de ese orfanato. El mismo día de mi cumpleaños, que casualmente es el día 31 de diciembre, salí de allí con la idea de trabajar en lo que quisiera, y de vivir libre… que poco me duró esa idea.</p>
<p>En el mismo momento en que doblé la primera esquina algo me golpeó en la cabeza y perdí el conocimiento.</p>
<p>Cuando desperté, empecé a abrir los ojos, pero no veía nada, llevaba alguna tela tapándome los ojos, en la boca también notaba otra, pero ésta tenía un olor raro era como húmedo, dulzón y un sabor un tanto salado, amordazándome. Notaba como mis manos estaban amarradas a una silla impidiéndome movimiento alguno, estaba totalmente imposibilitada. Estaba yo comprobando las ataduras, oí una voz que cambiaría para mí todo a partir de ese momento.</p>
<p>Sé que estás despierta, te preguntarás qué haces aquí, quién soy, porqué te he hecho esto…demasiadas preguntas surgen de tu mente como para que te las responda todas tan rápidamente. Sólo te diré lo que no te has cuestionado nunca, lo que has creído siempre cierto y que has aceptado como la historia de tu vida.</p>
<p>Pues bien, no tuviste una gran vida, es cierto, pero tus padres no murieron en un accidente de coche, están vivos, pero jamás los conocerás, porque nadie, ni yo mismo, sabe quién son. </p>
<p>Me quedé perpleja, ¿quién era este tipo que sin más me tenía presa, y creía conocer mi vida mejor que yo? ¿A qué venía todo esto? Pese a mis dudas sobre la veracidad de sus palabras, continué escuchando, intentando averiguar cómo soltarme y escapar, pero mis esfuerzos eran en vano.</p>
<p>No intentes zafarte, no lo lograrás, como te decía, nadie conoce a tus padres, ni siquiera ellos saben que tienen una hija, fuiste creada, no naciste como el resto de personas. Naciste en un laboratorio, en un experimento, que fue eliminado hace muchos años, pero logré salvarte, eras el único prototipo que sobrevivió. </p>
<p>Te llevé a ese albergue o como prefieras llamarlo, pagué mucho dinero para que contaran esa historia falsa sobre tu nacimiento, y para que ninguna familia te acogiera, toda la historia es falsa. ¿No te parecía raro haber nacido el día de fin de año? Yo participé en ese experimento, no soy científico, simplemente era el guarda de las incubadoras. Me dedicaba a vigilarlas para que en caso de que algún niño despertara (prueba de que había sobrevivido al experimento) avisara rápidamente a los científicos.</p>
<p>Pero ninguno despertaba, el proyecto no daba frutos, y la empresa que lo patrocinaba se cansó, y cerró la investigación. La forma que tenían de cerrar las investigaciones, era brutal, lo quemaban todo, destruyendo hasta el último ladrillo. Pero, gracias a que tenía algún amigo en las altas esferas, me alertaron con una hora de antelación. Tenía el tiempo justo para salir de allí, para poder escapar.</p>
<p>Apenas tuve tiempo de recoger mis pertenencias personales, estuve tentado de llevarme algo que no fuera mío, total iba a ser destruido todo… Y cuando estaba a punto de salir por la puerta oí algo que me dejó helado, una niña empezó a llorar, supe en ese momento que lo habían logrado, que habían tenido éxito, pero nada pararía ya la destrucción que se avecinaba, nada llegaría a tiempo. Hice lo primero que pensé, fui a por esa niña, la cogí en brazos, la protegí con lo que más a mano tenía, que eran las mantas con las que solía dormir yo.</p>
<p>La escondí en la mochila que ya llevaba cargada al hombro, y escapé, rogando que algún científico sobreviviera a aquel ataque. Justo en el momento en que me escondí con el coche dentro de la selva, pero no muy lejos del camino, los vi llegar. Eran una tropa de no más de veinte hombres, pero con armas capaces de destruir todo lo que quisieran, e iban a por el laboratorio. </p>
<p>No me entretuve más, y huí de ese país, en el primer vuelo que pude, y viajé aquí. Como te he dicho, te dejé en este orfanato gastándome en ti todo el capital del que disponía, pensando que uno de los investigadores conseguiría sobrevivir, y me devolvería ese dinero. Sólo uno lo logró y no por mucho tiempo, estaba en una conferencia cuando el ataque, y logré avisarlo antes de que volviera.</p>
<p>Yo no conocía en que se basaba el experimento, pensaba que era para descubrir la cura de alguna enfermedad, y en cierto modo así es, jaja. Logré verle durante unas horas en un bar a escondidas, para que no nos encontraran. Sabíamos que iban tras él y que no tardarían en darle caza, por lo que me explicó en qué consistía el experimento y qué podía esperar de ti. </p>
<p>Lo que oía me parecía muy extraño, muy fantástico, como un sueño de un loco, pero era real, o eso me aseguraba el científico. Me contó que si habías sobrevivido nada podía detener el avance del experimento, me dijo que te vigilara muy de cerca, pero que no me inmiscuyera en tu vida hasta que cumplieses la mayoría de edad, o el experimento podría fallar. Por eso he ido a recogerte hoy.</p>
<p>Me dijo que sería muy fácil, que simplemente tenía que coger este producto que me dio y darte una pequeña dosis, y los cambios serían espectaculares, quedaría finalizado el experimento. Pero si se te suministraba antes de tiempo, podría incluso matarte. </p>
<p>En este punto no podía creer lo que me estaba diciendo, ¿qué cojones sería eso? Entonces me quitó la venda, y pude ver que era algo parecido a miel. Tenía un olor penetrante, pero nada asqueroso, incluso me gustaba. Pero él estaba detrás de mí y sólo pude ver ese producto, a él no podía verle, sólo oírle, sin otra opción, continué escuchándole.</p>
<p>… Me aseguró que si probabas esto tu cambio sería lento, y apenas perceptible, pero que en menos de un día estaría completo. Voy a quitarte el trapo para que puedas hablar, pero no quiero que grites, ¿vale? De todas formas nadie puede oírte. ¿No me creerás tan tonto como para no haberme asegurado bien de eso? Bien, ahora ¿quieres un poco de esto? </p>
<p>Ni lo sueñes, jamás probaré eso.</p>
<p>Jaja jaja, eso es lo que tú crees, dime ¿a que huele? ¿No te resulta familiar ese olor?</p>
<p>Entonces me di cuenta, olía como la venda que había llevado puesta todo este rato. ¡El muy cabrón me lo había estado suministrando sin que yo lo supiera! ¿Qué sería? ¿Me pensaba matar envenenada? O ¿pensaba violarme? Tanta incertidumbre me estaba matando, además ¿diría la verdad?, no podía creer eso, era demasiado increíble, aunque explicaría algunas cosas… ¡No!, me niego a pensar que he vivido en una mentira.</p>
<p>¿Sabes? Creo que va siendo hora de que te cuente la finalidad del experimento. Parece simple pero no lo es. Se pretendía crear una especie de humano mejorado, que no se estresase tanto. Que fuera capaz de desarrollar más su inteligencia, que fuera más fuerte, más veloz. En fin, ya te irás dando cuenta. Intenta desatarte ahora, y lo comprobarás por ti misma.</p>
<p>Y lo intenté, ¡era cierto! Mis ligaduras estaban menos apretadas, o… lo que estaba diciendo era verdad. Notaba que si hacía un poco más de fuerza ¡conseguiría romperlas! Lo intenté, pero no podía hacer más fuerza, no entendía el porqué, notaba que sería capaz de hacerla, pero no podía, era muy extraño.</p>
<p>Acaba de liberarte si quieres.</p>
<p>Entonces pude romper las cuerdas, pero me quedé inmóvil, ¿cómo es posible que ahora sí pudiese? No lo entendía, algo no me cuadraba, aunque me estaba dando cuenta de detalles como de que estábamos en un viejo telar abandonado, sería de los años cincuenta, más o menos. Estábamos cerca de un río porque el tipo de insecto que no paraba de rondar alrededor vivía en zonas muy húmedas pero a la vez con mucha luminosidad, en resumen, en un rio. Pero… ¿cómo era capaz de captar esos pequeños detalles?, antes era incapaz ¿Estaría diciendo la verdad?</p>
<p>Veo que estás mejorando…</p>
<p>Me miré… ¡mis pechos habían aumentado por lo menos 5 tallas! Mis piernas se habían endurecido y estilizado, y mi cadera… estaba claro que algo me estaba pasando.</p>
<p>¡QUE ME HAS HECHO DESALMADO!</p>
<p>Ante todo respeto y serenidad, ¿vale? No te he tratado mal en ningún momento.</p>
<p>Cómo podía esperar este tipejo que después de este trato le iba a tratar &#8220;bien&#8221;, si era cierto que era más fuerte, podría incluso matarlo… pero no, no quería, no todavía, quería saber toda la historia.</p>
<p>Veo que el científico decía la verdad, pero… ¡todavía no has intentado atacarme! Hazlo si quieres, ¡ah! Pero quieres respuestas, ¿eh? </p>
<p>Dime que me has hecho… &#8211; hervía de furia, pero necesitaba saber si tenía marcha atrás el cambio que estaba sufriendo.</p>
<p>Tranquila, yo sólo he acelerado el proceso, el Doctor, me gustaba llamarle así jaja, también me contó que la trasformación era inminente cuando cumplieses tus &#8220;18 años&#8221;. ¿Te has dado cuenta de un detalle? Desde que te has soltado no te has movido, ni siquiera te has dado la vuelta para saber quién soy, jaja.</p>
<p>¡Era cierto! ¿Porque no lo había hecho? ¿Qué droga era esa que le impedía el movimiento?</p>
<p>¡QUE ME HAS DADO! ¡NO PUEDO MOVERME!</p>
<p>Hay niñita, es que todavía no te he contado lo mejor de la historia, jaja. ¿Recuerdas porque se salvó el Doctor? Por si no lo recuerdas estaba en una conferencia ¿sabes de qué? </p>
<p>Dilo ya…</p>
<p>Jaja, no te impacientes, versaba sobre la mente humana y la manipulación de la misma. Proponía que si hacíamos unos pequeños cambios en el cerebro humano, podríamos controlar a dicha persona. Como los experimentos con humanos están prohibidos, y no tenía pruebas, lo tomaron por loco. </p>
<p>Pero él había hecho ya ese cambio en algunas personas y estaba esperando que surtiera el debido efecto para demostrar al mundo científico que tenía razón, que era cierto lo que decía. Eran a los fetos con los que estaba trabajando junto con los otros investigadores. A espaldas de éstos, hizo dichas modificaciones genéticas, pero para que ninguno sospechara el cambio tuvo que manipular un poco su plan. Hizo que dichas personas activaran esta parte al reaccionar con una sustancia, que él había diseñado, de forma que el cambio era menor y el resto de científicos no lo descubrieran, pero el resultado sería el mismo.</p>
<p>Pero no sólo hicieron esta modificación, también te hicieron vulnerable a algo, no sólo a ti, a todos los del experimento, tu debilidad es… jaja, no te la diré, porque prefiero que la descubras tu misma, será más divertido, jaja por lo menos para ,mí jaja.</p>
<p>Me está mintiendo, no es posible hacer eso que dices, es imposible que una persona haga cosas sin que ella misma lo elija.</p>
<p>¿A no? Entonces, ¿porque no te liberabas de la sillas hasta que te he dicho que lo hicieras? Porque si no recuerdo mal antes te había dicho que no intentaras soltarte, jaja. Pero si todavía no estás convencida, mira con qué facilidad voy a conseguir que te quites el sujetador, sólo te lo voy a decir una vez y verás cómo estás en mis manos… ¡quítatelo!</p>
<p>No lo podía creer, mis manos iban solas hacia el sujetador, antes de que me diera cuenta, éste estaba cayendo al suelo.</p>
<p>Jaja, ¿ves? Estás en mis manos, puedo hacer contigo lo que quiera, por lo pronto quiero que te gires, y veas quién soy.</p>
<p>Y eso hice, aunque intenté evitarlo, no pude, y lo vi, casi me desmayo de sorpresa, no podía ser me froté los ojos, pero seguía allí, ¡era él!, ¡era el conserje!</p>
<p>En el orfanato, era con la única persona que tenía relación, cuando lo conocí, me dijeron que era sordomudo, me dio pena, y me encariñé con él. Entonces… todo ese tiempo, ¿me había estado engañando? ¿Sería cierto todo lo que me había dicho? Tendría que serlo, ¿qué otra explicación había?</p>
<p>Todavía no sales de tu asombro, ¿eh?, tranquila, que verás cómo te irás acostumbrando a mí. Todo este tiempo he estado vigilándote, como ya te he dicho, pero además instruyéndote, ¿recuerdas el tema que más se repetía en los libros? Sí algunos eran históricos, otros románticos, pero si lo piensas, ¿qué tema los une a todos?</p>
<p>Entonces lo supe, todos los libros tenían algo en común, en todos, la mujer era la esclava, había leído las historias de esclavas de África, de romances en la época medieval, en los que la mujer era la que hacía las tareas del hogar además de satisfacer al esposo, y lo mismo con las historias de China, ¡todos los libros tenían como eje central la sumisión de la mujer! ¿Cómo no había sido consciente hasta ahora?</p>
<p>Ahora te estás dando cuenta ¿eh? En efecto, eres mi sumisa y a partir de ahora te portarás como tal, y pensarás como tal.</p>
<p>¡Qué dices! No voy a hacerlo por mucho que insistas ¡jamás lo haré!&#8230;. mi señor.</p>
<p>¿Había dicho eso? ¡Pero si no quería hacerlo! ¿Será verdad que me está controlando totalmente? ¡Es algo inaudito! Tiene que tener algún truco… </p>
<p>Ya lo haces, jaja, estás bajo mi control y a partir de ahora en eso se va a convertir tu vida.</p>
<p>No caeré a tus pies tan fácilmente, además soy más fuerte, más rápida, más lista, no podrás evitar que…. satisfaga todos sus deseos… mi Amo.</p>
<p>Así me gusta gatita, que sepas a quién perteneces.</p>
<p>¿Cómo? ¡Estaba haciéndolo! ¡Estaba cambiando! Ya no pienso como antes, ahora noto que estoy delante de mi Dios. Noto como su presencia me abruma, me abraza. Ahora Él es quién manda, quien decide mi vida, pero eso no me importa. Sé que he nacido para obedecerle, para cumplir todos sus deseos. Debo hacérselo saber, ahora me noto completa, realizada. Él es lo que me faltaba, ahora me comportaré como lo que soy, su esclava. Y gracias a Él además sé cómo debo hacerlo, le debía tanto… era hora de que comenzara a devolvérselo.</p>
<p>Siempre lo he sabido señor, para eso fui creada para proporcionarle placer y felicidad a usted Amo.</p>
<p>¡Ah! Se me olvidaba, ¿recuerdas el pequeño fallo que te dije que tenias? Mientras que para supermán es la criptonita, para ti es otra cosa, arrodíllate.</p>
<p>Pos supuesto Amo, ¿desea algo más?</p>
<p>Desabrocha mis pantalones, y saborea mi miembro, lámelo, despacio… Te gusta ¿verdad?</p>
<p>Si Amo, sabe muy bien, además me excita mucho.</p>
<p>¿Y sabes por qué?</p>
<p>No mi Señor, pero espero me lo diga usted.</p>
<p>Te gusta, porque para ti es lo más valioso del mundo. Introdúcetelo en la boca, lentamente degustándolo, disfrutándolo, porque lo disfrutas, ¿a que sí gatita?</p>
<p>Si mi Agmo.</p>
<p>Así perra… hummm. Bien empieza a mamarla lentamente, quiero disfrutar el momento…</p>
<p>Intenté contestarle pero pensé que era mejor seguir haciéndolo disfrutar que contestarle, humm nunca pensé que podría disfrutar tanto de darle placer. Además noto mis bragas totalmente mojadas, estoy tan excitada que sé que con una simple orden de Él podría incluso correrme… hummmm con tanto placer no sé si podré aguantar sin hacerlo… ¡Dios es fabuloso!</p>
<p>Así perra sigue así hasta que alcance mi orgasmo, y luego te lo tragas todo, ¿entendido?</p>
<p>Por supuesto…mi zegñorg</p>
<p>¿Se va a correr en mi boca? Ojalá me permita disfrutar de su simiente, no sé cómo sabrá pero sé seguro que me encantará. Cada vez que le miro a los ojos veo su disfrute y un estremecimiento de puro placer me recorre.</p>
<p>Piénsalo perrita, ¿ahora ves cuál es tu defecto? Ese que implantaron… ¡es muy fácil verlo!, jaja, obtienes placer de obedecer, y con ese placer todas tus ventajas se desvanecen, eres simplemente otra esclava más.</p>
<p>Ez gzierto mi geñorz, graciaaz porg dargme placer…</p>
<p>No te lo mereces, pero hummmm, lo estás haciendo bastante bien para ser tu primera vez, pero debes esforzarte en mejorar, ohhh… </p>
<p>¡Oh qué feliz me hacía! ¡Lo estaba haciendo bien! Pero no debía distraerme, y además debo mejorar, para darle el placer que se merece. </p>
<p>Noto que estoy a punto de correrme, que sepas que te castigaré como te mereces si desperdicias, una sola gota.</p>
<p>Tranquilo Amo jamás desperdiciaría nada de lo que usted me ofreciera, para mí eso es lo mejor a lo que puedo aspirar…</p>
<p>Perra, por ser tu primer día te voy a permitir que cuando me corra alcances tú también un orgasmo, pero eso sí, quiero oírte gemir como la puta que eres.</p>
<p>Asentí para no separarla de mi boca, y empecé a moverme más rápido, intentando aumentar su placer y a la vez el mío. Pensaba que no podría correrme sólo porque me lo hubiese ordenado, pero… habían cambiado tantas cosas desde esta misma mañana… Lo recordaba todo perfectamente, pero sabía que antes no era feliz, me sentía incompleta, pero ahora sabía que esto era para lo que había sido creada, y no me arrepentía de lo que estaba haciendo.</p>
<p>Entonces las oí, pese a que el pueblo más cercano estaba lejos, empezaron a sonar las doce campanadas de fin de año.</p>
<p>Empecé a notar cómo, casi como si el destino lo hubiese planeado, cada campanada notaba una sacudida del placer de mi Amo en mi boca fue tan agradable recibirlo al fin. Y con ellas llegó mi primer y deseado orgasmo, fue sin esperarlo. Noté como si yo fuera el mar y Él las olas, a cada sacudida suya mi orgasmo la secundaba. Jamás pensé que sería tan maravilloso. </p>
<p>CONTINUARÁ…</p>
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		<title>Los domadores (1)</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Jan 2009 05:43:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ElMaterial</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Me casé con miguel cuando yo tenía veintidós años y él cuarenta y uno. Solo vivimos juntos por algo más de siete años, ya que la muerte lo arrebató de mi lado en un accidente de tráfico. Este hecho me llevó a una fuerte depresión. No quería hacer nada, me pasaba todo el día encerrada [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me casé con miguel cuando yo tenía veintidós años y él cuarenta y uno. Solo vivimos juntos por algo más de siete años, ya que la muerte lo arrebató de mi lado en un accidente de tráfico. Este hecho me llevó a una fuerte depresión. No quería hacer nada, me pasaba todo el día encerrada en la casa sin hablar con nadie. Le había perdido el amor a la vida. Yo no tenía ningún familiar, todo lo que tenía era a miguel, y lo había perdido.<br />
<span id="more-502"></span><br />
Miguel tenía un hijo fruto de su primer matrimonio. Su nombre era Alfonso y tenía casi misma edad que yo. Siempre me llevé muy bien con él ya que era un chico muy agradable y compartíamos los gustos de una misma generación. Alfonso se enteró de mi estado y con la intención de ayudarme se vino a vivir conmigo. En realidad a mi me daba lo mismo, como ya dije, nada me importaba.</p>
<p>Cuando lo vi llegar me fue imposible dejar de notar el increíble parentesco con su padre. Ya sabía que eran muy parecidos, pero la situación en la que estaba potenciaba por mil aquellos rasgos afroamericanos tan varoniles y exóticos. </p>
<p>Cada cosa en él me hacia ver la imagen de su padre; su piel negra, sus ojos marrones, su anatomía robusta. No pude contener el impulso de abrazarlo y presionar mi cabeza contra su musculoso pecho, era como si miguel hubiese vuelto de entre los muertos.</p>
<p>En los días siguientes, Alfonso no se separaró de mí. Siempre intentaba darme ánimos, me decía que la ida debía continuar, que yo era una mujer joven, que a su padre no le gustaría verme así…en fin, me decía de todo para sacarme del estado en que estaba. Y para serles sincera me estaba ayudando mucho.</p>
<p>Alfonso mantuvo sobre todo el respeto hacia mi persona, nunca me dijo una palabra mal intencionada ni nada que se le parezca. En realidad era un hombre muy caballeroso y eso me gustaba mucho.</p>
<p>Por cosas del destino, Alfonso encontró un buen empleo y decidió quedarse a vivir en la ciudad. Su primera intención fue buscarse un apartamento para quedarse, pero yo me opuse totalmente a ello. Primero porque aquella casa perteneció a su padre y yo consideraba que era más de Alfonso que mía. Además me no quería volver a quedarme sola en aquella mansión que se me hacia tan enorme. Al final Alfonso accedió a quedarse.</p>
<p>El tiempo transcurrió, yo ya había salido totalmente de mi depresión y me encontraba bien del todo. Aunque a veces me daban unos bajones por los recuerdos y esas cosas, pero era algo normal. Alfonso continuaba en mi casa y convivíamos muy bien. Cubríamos los gastos entre ambos, ya que yo había cobrado el seguro de miguel. </p>
<p>Pero había cosas que me causaban curiosidad sobre el trabajo de Alfonso. Lo primero era que no tenía horario ni días de trabajos establecidos, a veces salía un día a las ocho de la mañana para volver una semana después, otras veces duraba hasta dos semanas sin ir al trabajo. Él nunca me dejaba claro que era lo que hacia, yo tampoco preguntaba mucho. </p>
<p>Un día llegué a la casa a eso de las tres de la tarde. Alfonso había salido a trabajar y me dijo que volvería en dos días, así que me sentí en total libertad de desnudarme y pasearme por la casa. Era algo que me gustaba mucho. Me encanta dejar al descubierto todo mi cuerpo y observarme en los espejos. Por la depresión había subido mucho de peso, mi cuerpo había adquirido formas distintas, pero que me agradaban de igual manera. </p>
<p>Tenía las caderas, piernas y el culo mas gordos, pero con cierta firmeza. A veces me daba nalgadas y mis carnes se movían, eso me causaba gracia y algo de excitación. Mis tetas también habían aumentado de tamaño casi dos tallas, lo único que conservaba de mi antigua silueta era mi cintura de avispa, bueno, en verdad tenía algo de barriga pero no era mucha. Casi ni se notaba.</p>
<p>Después de desnudarme me dispuse a hacer los quehaceres de la casa. Había pensado comenzar por la habitación de Alfonso, así que subí las escaleras y caminé por el pasillo. Mientras lo hacia escuché un ruido que provenía de la habitación de Alfonso. Era como si alguien estuviera follando. Me acerqué despacio, la puerta estaba entre abierta. Cuando asomé la vista pude ver a Alfonso sentado frente a su televisor, estaba solo. El sonido que escuché era de un video que él estaba viendo. Encontrarlo viendo una película porno no mí hubiese sorprendido, pero no se trataba de una película porno.</p>
<p>En el video podía verse a Alfonso con otra mujer. Él la estaba cogiendo por el culo mientras ella estaba atada a un potro ¡Alfonso estaba sodomizando a la mujer! No lo podía creer, Alfonso no solo se parecía a su padre por fuera, también era como él por dentro.</p>
<p>Si, miguel era un sádico pervertido y yo era su esclava sumisa. Juntos hicimos de todo y cuando digo de todo me refiero a TODO. No hubo rincón del dolor y el placer que no exploráramos juntos. Al ver aquellas imágenes no pude evitar ser invadida por una excitación infernal. Era algo lógico, tenía más de un año sin tener ningún tipo de actividad sexual.</p>
<p>Me fui a mi habitación, que estaba en el extremo opuesto de la casa. Me encerré y ya se imaginaran lo que hice a solas…recordar. Después de una larga hora de recuerdos, Salí de la habitación. Alfonso estaba preparándose un bocadillo en la cocina.</p>
<p>No sé como explicarlo, pero aquellas imágenes revivieron en mí todo el morbo que llevaba dentro. Tal vez por aquel estado de excitación fue que le dije a Alfonso que le había visto en su habitación viendo aquel video.</p>
<p>De inmediato me pidió disculpas por ello y me prometió que no volvería a ocurrir. Yo le pregunte si su trabajo era el de actor porno. Él dudó en contestarme, pero lo hizo. Lo que me dijo me dejo pasmada. Era un domador, es decir, las mujeres le pagaban para que las sodomizara. Incluso, muchos esposos contrataban sus servicios para que él domara a sus esposas.</p>
<p>Después de escuchar aquello, decidí que era tiempo de enseñarla el cuarto de juegos de su padre. En la casa había una habitación con una entrada secreta. Cuando Alfonso entró no pudo creer lo que veía.</p>
<p>En aquel lugar su padre tenía todo lo necesario para las prácticas de sadomasoquismo. Desde consoladores y esposas hasta maquinas folladoras, potros y muchas cosas más. Mientras Alfonso examinaba todo con cara de incredulidad, le explique sobre la relación entre su padre y yo. Le dije todo sobre nuestros gustos perversos.</p>
<p>También le dije que si él lo consideraba correcto, podía hacer su trabajo en ese lugar, ya que el trabajaba para una agencia. Así podía montarse su propio negocio de placer, dolor y perversiones. Yo estaba dispuesta a ayudarle en todo lo posible. Alfonso tuvo que sentarse en un sillón, el mismo en que se sentaba su padre para recrearse viéndome sufrir o gozar con sus torturas. Al verlo allí, vi a su padre.</p>
<p>Mientras él estaba absorto en sus pensamientos, yo entré a una habitación contigua donde estaban guardados todos los trajes y prendas que usaba con miguel. Me vestí rápidamente con un traje de cuero que dejaba al descubierto mis tetas, mi coño y mi culo. Me quedaba más ceñido que de costumbre a causa de los kilitos que había aumentado. Pero esto en vez de afear mi imagen, le daba mucho más morbo.</p>
<p>Salí de la habitación caminando a cuatro patas. En la boca llevaba el collar que miguel me ponía cuando teníamos sesiones. Alfonso no se inmutó al verme en dejar el collar entre sus pies y quedarme frente a él con una actitud sumisa, a la espera de que él tomara una decisión. </p>
<p>Cuando vi sus manos recoger el collar del suelo y ponerlo en mi cuello, me sentí muy feliz. Ya tenía amo de nuevo. Volvería a ser usada como una esclava y a experimentar los placeres intensos. Le dije una sola palabra —gracias— lo que me mereció una sorpresiva y sonora bofetada que me dejó en el suelo un poco aturdida. </p>
<p>— ¿Te he dado permiso para hablar?— yo respondí a la pregunta negando con la cabeza. Descubrí que era tan severo como su padre. —Veamos que puedes hacer, puta asquerosa— la intensidad de sus palabras me estremecieron. Sabía que por la falta de acción, estaba un poco oxidad, pero podía dar la batalla. Y si no era así, de seguro lo lamentaría. </p>
<p>Alfonso examinó la habitación. No estaba acostumbrada a ella y no sabia donde encontrar lo que necesitaba. Me sentí tentada a darle referencias, pero el ardor en mi mejilla me hizo desistir del la idea. Al final, Alfonso decidió no usar ningún artilugio. Se notaba que le gustaba hacer las cosas bien, así que fue directo al punto. Algo básico, sencillo y efectivo.</p>
<p>Sacó su polla del pantalón. Debo decirles que la polla de miguel era algo simplemente anormal. Tenía una medida aproximada de treinta centímetros de largo por unos quince de circunferencia. Eso debía ser algo genético, porque Alfonso la tenía exactamente igual, parecía una fotocopia de carne.</p>
<p>Alfonso me levantó del suelo por el cabello y me metió su miembro en la boca, yo sabía lo que tenía que hacer, chupar como una maniática, como si mi vida dependiera de darle placer a esa colosal polla. Al principio tenía la mandíbula y la garganta un poco rígidas. Pero después de varias bofetadas y un tirón de pelo que me metió la polla hasta la campanilla, entré en calor. </p>
<p>Cuando logré metérmela hasta la base, Alfonso me sujetó del cabello e inmovilizó mi cabeza. La saliva salía de mi boca a borbotones, no podía evitar toser, bueno, intentar toser. Mi nariz se llenó de mucosidades, incluso, de mis lagrimales comenzó a brotar liquido. Yo me mantenía firme, eso era solo el comienzo o al menos así lo quería yo. </p>
<p>Al fin Alfonso me sacó la polla de la garganta, estaba empapada con una saliva muy gruesa y viscosa que dejaba hilos entre la polla y yo. Hilos que yo succionaba de nuevo y saboreaba. Con la garganta ya en su punto, yo misma continúe con la dosis de atragantamiento. </p>
<p>Sujeté a Alfonso por la cintura y comencé a moverlo, su polla entraba y salía de mi boca como si se tratase de un coño. La saliva corría sobre mi traje de látex y mis tetas hasta que caía al suelo. Debes en cuando Alfonso me sujetaba la cabeza mientras yo tenía toda su polla en mi garganta. Aquello era la gloria, les juro que pensé que jamás volvería vivir algo así. </p>
<p>El primer chorro de leche caliente casi me hace vomitar. Pero Alfonso en vez de soltar mi cabeza, lo que hizo fue sujetarla con más fuerza. Yo intentaba mantener el control, todo era cuestión de recordar lo ya vivido con su padre. Las siguientes descarga de semen, que fueron muy abundantes, provocaron que me saliera leche hasta por la nariz, solo entonces él soltó mi cabeza y me dejo desahogarme con libertad. Cuando me sentí aliviada del todo me acerque a su polla que estaba toda chorreante de saliva y leche. Mi deber era dejarla limpia. </p>
<p>Le lamí cada centímetro de aquella tranca y tragué todo lo que había en ella. Cuando terminé, Alfonso me puso de pie frente a él. Mi mirada era sumisa y a la vez llena de morbo. —Lo has hecho muy bien pedazo de puta. La pasaremos muy bien…tú, yo y nuestros clientes— luego me dio un beso largo y profundo.</p>
<p>Los días siguientes a lo que yo llamo &#8220;el día de las revelaciones&#8221;, Alfonso se dedicó básicamente a dos cosas: a formar su negocio o mejor dicho nuestro negocio; y a habituarse a su nueva sala de perversiones. Para ello tuvimos muchas sesiones en la que le serví de conejilla de indias. </p>
<p>Sus reglas como amo no diferían mucho de las de su padre. En lo que si eran diferentes era en sus formas de actuar. Miguel era alguien más instintivo, no planeaba nada, dejaba que las cosas siguieran su curso. Sin embargo, Alfonso era más calculador en sus acciones, planeaba lo que deseaba y como conseguirlo paso a paso. Pero esto no lo convertía en alguien monótono, ya que nunca se sabía lo que deseaba, ni mucho menos como quería conseguirlo.</p>
<p>En lo referente a lo del negocio, Alfonso había decidido que yo era apta para ejercer el papel de dominatriz. Ya conocía todos los rincones del sadomasoquismo y podía adoptar una actitud dominante. Aunque quedamos en que si algún cliente deseaba una esclava era muy probable que me tocara ese papel.</p>
<p>Yo también me dediqué a algunas cosas, como por ejemplo, ir al gimnasio para tonificar mi cuerpo. Me agradaba mucho mi nuevo físico, me hacia ver más atractiva e imponente. Mi cuerpo dentro de aquellos trajes de látex y cuero era simplemente algo irresistible, una oda a la belleza más voluptuosa y perversa. </p>
<p>Todo estaba preparado, aquella tarde llegarían nuestros primeros clientes. Eran una pareja de esposos, el hombre dejaría con nosotros a su mujer por veinticuatro horas. Nuestra misión era trabajar su culo, únicamente su culo. No podíamos infligirle ningún tipo de tortura en ninguna otra parte del cuerpo. Pasadas las veinticuatro horas, el esposo volvería por su mujer y tendrían una sesión en nuestras instalaciones.</p>
<p>Cuando la pareja llegó a la casa Alfonso y yo les recibimos en el salón principal. Yo estaba vestida con un ceñido vestido de cuero con un entramado de correas y hebillas que hacían de corsé. El escote realzaba mis grandes pechos y dejaba muy poco a la imaginación. Tenía dos aperturas que comenzaban en cada lado de mi cintura y dejaban al descubierto mis piernas revestidas con medias negras. Me calcé con unos zapatos de tacón alto de color negro al igual que el reto de mi vestimenta. </p>
<p>La vestimenta de Alfonso no era ni remotamente parecida a la mía. Él solo llevaba puesto una vaquero y una camiseta negra, eso si, muy ajustados a su cuerpo marcando toda su musculatura. </p>
<p>El esposo fue atendido por Alfonso, yo solo observaba en silencio, al igual que su esposa. La mujer era muy bonita, de pelo rubio, ojos verdes. Su cuerpo era muy normalito, uno más del montón se podría decir. Debía rondar entre los treinta o treinta y tres años. Su esposo era mucho mayor que ella, era un hombre cincuentón, de rostro duro. Iba vestido de traje, uno muy caro debo agregar.</p>
<p>Cuando Alfonso y el otro señor terminaron de hablar, habían cambiado un poco las reglas de la sesión. Ahora podíamos infligir cualquier tortura, siempre y cuando no quedara ninguna marca, ni cicatriz. Lo que no cambió fue la limitación del culo, el coño era intocable.</p>
<p>El hombre se despidió de su esposa con un largo beso. Se marchó sin mirar atrás mientras llevábamos a su mujer al sótano. Su nombre era virginia. Se notaba que estaba algo nerviosa, pero mantenía una posición de sumisión total. No hablaba, no nos miraba a la cara y seguía nuestras órdenes sin protestar.</p>
<p>Alfonso me había concedido el honor de llevar la rienda de la sesión. No era la primera vez que tenía una sesión con una mujer, pero sabía que Alfonso lo hacia porque me estaba probando. </p>
<p>Tomé una fusta y me dispuse a cumplir con mis labores de dominatriz —Desnúdate— virginia se desvistió y se quedó totalmente desnuda. Mantenía sus manos juntas sobre el área de su coño y sus ojos miraban fijamente las baldosas del suelo. Sus mejillas cobraron un vivo color rojo, estaba avergonzada. Yo caminaba en círculos alrededor de ella. Rozaba su cuerpo con la fusta, podía sentir las contracciones de sus músculos al sentir el cuero sobre su delicada piel.</p>
<p>Aparte sus manos e hice que abriera las piernas. Mi actitud era bastante brusca — Vamos pedazo de mierda, abre esas piernas para poder ver bien tu asqueroso coño. — lo tenía totalmente depilado, era muy carnoso y abultado, era una pena que no pudiese trabajarlo. </p>
<p>La coloqué en un potro a cuatro patas. Sujeté todo su cuerpo con amarras y le puse una mordaza en la boca de esas que tienen una bola de goma agujereada. El hoyo de su culo estaba a mi entera disposición. Se notaba que había tenido algún uso, pero no demasiado. El marido dejó muy claro que cuando le entregáramos a su mujer, su culo debía soportar una mano completa en su interior con el menor problema posible.</p>
<p>Aquel hoyito se veía tan rico que no pude resistirme a comérmelo. Lo primero que hice fue escupirlo y frotarlo con mis dedos. Luego comencé a lamerlo y meterte la lengua hasta el tope, en verdad aquel culo estaba muy rico. Lo chupé con mucha intensidad, tanta que virginia no paraba de gemir, ni de contraer su ano. Pero yo no estaba ahí para chupar culos, estaba para ancharlo.</p>
<p>Me acerqué a un estante y tomé un apartado para enemas. Luego me paré frente a virginia, su cara estaba enrojecida y no paraba de soltar saliva por entre los agujeros de la mordaza. Le mostré el aparato, pero creo que no se imaginaba para que servía. Muy pronto lo descubriría. </p>
<p>Cuando intenté meterle la manguerilla por el ano, este talvez por reflejo, se cerró. De inmediato descargué varias veces la fusta en sus nalgas — Vamos pedazo de mierda, afloja ese culo sino quieres que te meta mi puño de un solo golpe— el segundo intento tuvo mejores resultados. Le comencé a llenar las tripas con una mezcla de agua tibia y glicerina, puedo decirles que no es algo demasiado agradable.</p>
<p>Creo que le metí unos dos litros de líquido más o menos. Luego le taponé el hoyo con un consolador transparente con forma de copa. Y por si acaso, lo fijé muy bien con cinta pegante, por si intentaba expulsarlo. Ahora me tocaba esperar un rato.</p>
<p>Alfonso estaba grabando todo con su inseparable cámara de video. Se colocaba siempre en un ángulo que le permitiese grabar todos los detalles de la sesión. Me acerqué a gatas hasta donde estaba y me puse a lamerle sus pies descalzos. Para él era casi un ritual ir descalzado en las sesiones. Si yo deseaba chupar su polla, primero debía lamer sus pies, si él deseaba que se la chupara, entonces la sacaba de su pantalón y me la metía en la boca. Está vez yo no estaba de suerte, me apartó de su lado como se hace con los perros sarnosos. Yo me alejé, sabía que si insistía me tocaría algún castigo.</p>
<p>Ya que no podía chuparsela a Alfonso fui a descargar mi frustración con virginia. Ahí estaba la pobre, con las tripas a punto de reventarle. Su cuerpo estaba sudoroso y enrojecido. Ya tenía un charco de saliva debajo de ella. — ¿te gusta eso pedazo de mierda? ¿Te gusta tener tu hoyo lleno?— ella solo emitía unos quejidos por respuesta.</p>
<p>Eso de solo poder trabajar su culo era algo muy limitante y frustrante. Pero debía cumplirse porque eran las reglas. Tomé una paleta ancha de madera — Te voy a asar el culo ¿Te gustaría eso? — la mirada de virginia reflejaba mucho temor. Sacudía su cabeza e intentaba inútilmente mover su cuerpo. Yo había perdido algo de practica con eso de los azotes, por eso no fui tan intensa como quise aparentar en mis amenazas. No quería causarle ningún daño a largo plazo.</p>
<p>El primer azote resonó en toda la habitación acompañado por un grito de dolor que fue parcialmente ahogado por la mordaza que virginia llevaba en la boca. Su cuerpo de removió sobre en incomodo potro de madera. El siguiente azote fue todavía más fuerte, al igual que la reacción de virginia. Sus nalgas no tardaron en sucumbir ante los azotes. Su color pasó de un blanco impecable a un rojo muy chillón. Aquellos efectos me excitaban mucho. La sensación de control sobre otra persona me ofrecía unos efectos que superan con mucha ventaja a los de cualquier droga.</p>
<p>Ver aquella mujer en una situación tan vulnerable era algo simplemente bello. Su cuerpo inmovilizado, su culo taponado y enrojecido, verla babear como una cerda, sus gritos e intentos por liberarse…todo era para mi sublime. </p>
<p>Después de unos diez o quince azotes, me tocaba ya destaponar su culo. Alfonso se colocó en una posición que le permitiese grabar todo y en la cual no fuera afectado por el inevitable efecto de enema y la prolongada contención. </p>
<p>Cuando retiré el consolador, casi soy bañada por un potente y copioso chorro de líquido y ese fecales. Aquello fue maravilloso. El hoyo de virginia se abrió y dejó escapar todo lo que tenía dentro mientras ella gritaba e intentaba contener la descarga. El chorro fue perdiendo intensidad, hasta que solo fue un débil goteo en el culo de virginia. —Mira el desastre que has hecho pedazo de mierda— quería escuchar sus palabras, eso de los monólogos no me gustaba mucho. Así que le quité la bola de la boca — Eres una cerda asquerosa, casi me ensucias con tu mierda. Pídeme perdón pedazo de mierda— ella permanecía callada, pero después de unos azotes soltó un poco más la lengua.</p>
<p>—Perdón. Por favor perdón.</p>
<p>—Di &#8220;por favor perdóneme señora Patricia&#8221;</p>
<p>— Por favor señora patricia, perdóneme. — yo continuaba azotando su culo. Ya se me había calentado la muñeca y no quería parar. — Perdóneme señora patricia, por favor. </p>
<p>Su culo ya estaba al rojo vivo. Así que me detuve. No me preocupé, sabía que recuperaría su color natural después de un rato. Ya había limpiado el culo de virginia, así que me puse un arnés al cual se le podía poner diferente pollas de gomas, según la ocasión. El ensanchamiento debía ser algo progresivo, o sino perdía la gracia. Elegí una polla de poco calibre para empezar. La bañe con lubricante y coloqué la punta en el ano de virginia. </p>
<p>Lo introduje con suavidad, y por qué no, hasta con cierta ternura. Apretaba sus nalgas y las separaba al punto que parecía que la iba a romper por la mitad. Virginia trataba de aguantar de la mejor manera posible la incursión de aquel pedazo de goma en su ano, que a pesar de la lavativa y el lubricante, continuaba muy cerrado. Para cuando logré meterle todo el consolador, la pobre ya estaba gritando como una niña y suplicando que parara, pero el fin estaba muy lejos. Apenas estaba empezando la sesión.</p>
<p>Yo comencé a darle caña sin contemplaciones. Acompañaba las violentas embestidas con sonoras nalgadas que hacían chillar a todo pulmón a mi &#8220;victima&#8221;. Después de todo, tal vez veinticuatro horas no eran suficientes para preparar un culo para el fisting. </p>
<p>Alfonso me enfocaba desde todos los ángulos. Grababa en primer plano el culo de virginia siendo penetrado por mi consolador o a la cara de virginia contorsionándose de dolor. Él no intervenía en lo más mínimo, solo era un observador en aquella sesión sado-anal.</p>
<p>Yo contenía el deseo de clavar mis uñas en la piel de virginia, pero era conciente de que no lograría contenerme por mucho tiempo. Así pues que me detuve y le saqué el consolador de un solo tirón. Ella soltó un suspiro de alivio. Pero antes de que pudiese relajarse, volví a meterle la maguera para enemas en el culo. Esta vez solo vertí un litro y medio de agua en su culo —Si dejas escapar una sola gota, te juro que te destrozare el culo a azotes — mientras ella apretaba su ano con todas sus fuerzas, yo me coloqué un consolador más grande en el arnés. Su forma era también diferente al anterior, era ondulado, como si fuesen varia bolas unidas entre si. </p>
<p>Fue metiendo lentamente el dildo bola a bola, hasta que estuvieron unas cinco dentro del culo de virginia, quien no aguantaba la presión en su intestino. La forma y tamaño del dildo no permitía que el líquido saliera del ano, pero cuando comenzara la embestida, seria imposible impedir la fuga. </p>
<p>El mete y saca deformaba ese rico agujerito, el agua no para de salir y salpicar todo. Esto provocaba ruidos un tanto desagradables o excitantes, eso dependería de quien los escuchara. Yo no iba a parar de darle caña hasta que vaciará toda el agua de sus tripas. Los gritos de virginia, según yo, ya no eran de dolor, sino de placer, de lo contrario su cuerpo no se hubiese sacudido por un orgasmo anal muy potente que la dejó inmóvil por un rato. Solo se escuchaban leves quejidos entre en chapoteo que producía su culo dilatado al ser penetrado por mi dildo.</p>
<p>Yo ya tenía la cintura y la espalda echas polvo. No comprendo como los hombres pueden aguantar tanto dando caña sin quedar paralíticos. Era tiempo de tomarme un descanso.</p>
<p>Me quité el arnés a la vez que admiraba mí como había dejado el hoyo de virginia. Estaba enrojecido, abierto y palpitaba. Ella respiraba sofocada, pensaba que descansaría, pero no, apenas habían pasado tres horas. </p>
<p>Desamarré sus amarras y la retire del potro. Las piernas le temblaban y no podía mantenerse en pie. Alfonso apagó la cámara y me ayudó a acostarla en una camilla similar a las que usan los ginecólogos, pero con algunas mejoras. Aquel artefacto me traía muchos recuerdos vividos con miguel, me puse algo nostálgica. </p>
<p>Volví a amarrar a virginia, esta vez a la camilla ya mencionada. Su pelvis quedaba elevada y con las piernas abiertas al tope. Alfonso acercó una maquina folladora y le encajó un dildo de un grosor bastante considerable. Yo le apliqué una generosa cantidad de lubricante a virginia en el culo, incluso le metí la boquilla del frasco en el ano y lo exprimí. Al sacarla su hoyo manaba el líquido aceitoso a borbotones. </p>
<p>Yo misma le metí el consolador en el culo y encendí la maquina. Los gritos y gemidos no se hicieron esperar. Fui aumentando la velocidad de penetración hasta que la llevé casi al máximo. Parte de la piel del ano de virginia entraba y salía junto al dildo. Parecía que se iba a desprender, eso me causaba mucho morbo. Eché un poco más de lubricante sobre el dildo y en el hoyo de virginia. Alfonso colocó la cámara en una posición que captaba toda la escena y salimos a comer algo.</p>
<p>La pobre de virginia ya tenía más de una hora siendo follada por la maquina. Mientras Alfonso y yo comíamos, no dejamos de escuchar sus gritos ni por un momento. Alfonso me ordenó que liberara a virginia y la llevara a la cocina para que cenara. Cuando virginia me vio sus ojos se iluminaron —Por favor, ya no más. No aguanto más— si les soy sincera, la pobre me dio un poco de lastima. </p>
<p>Cuando le saqué el dildo, ella suspiró aliviada. Tenía el hoyo del culo muy irritado e hinchado, así que decidí darle un poco de alivio con una breve lamida. Después le unté un ungüento para calmarle el ardor que debía sentir y se le bajara la hinchazón.</p>
<p>Cuando tuvo fuerzas para estar de pie, la subí a la cocina y le di de comer. Ella engulló todo el plato en dos bocados y bebió casi dos litros de zumo de un solo golpe. La dejé descansar por unas dos horas más o menos. Luego la llevé al baño y le permití que se duchara. Cuando terminó, la llevé a una habitación —Vamos pedazo de mierda, abre el culo— rápidamente ella se echó sobre la cama y separó sus nalgas con las manos. El aspecto de su hoyo había mejorado bastante. Le apliqué un poco de lubricante mientras le metía tres dedos en el hoyo que no tardó en dilatarse.</p>
<p>Supongo que ya no le dolía, porque su cara y gemidos me daban a entender que estaba disfrutando mucho. Yo tenía unas ganas locas de chuparle el coño. Estaba mojadito y muy apetecible y creo que ella también quería un poco de acción en esa área, porque empezó a frotarse el clítoris y a meterse los dedos. Yo se lo permití ya que lo que estaba prohibido era que yo la tocara. </p>
<p>Saqué un dildo de una gaveta y se lo ofrecí, ella no vaciló en tomarlo y metérselo el coño mientras yo le empujaba otro dildo bien grueso por él culo. La muy perra estaba gozando de lo lindo, mientras yo rezaba para que Alfonso me diera una buena follada después. </p>
<p>Virginia se daba caña como una perra en celo, mientras yo le taladraba el culo. Tanto placer le provocó una corrida descomunal. Yo le quite el dildo que tenía y le saqué el del culo. Salí de la habitación chupándolos como un polo de helado. Fui en busca de un consolador especial, cuando volví ella estaba algo adormilada, así que la desperté con una buena nalgada.</p>
<p>Le metí en nuevo consolador por el culo de un solo empujón, y vale decir que entró con mucha facilidad. Pero este dildo era especial, ya que tenía una bomba de aire que aumentaba su tamaño.</p>
<p>Comencé a bombearlo mientras veía como el hoyo de virginia se anchaba. Ella aguantaba la presión entre suaves quejidos y frotándose el clítoris. Cuando su culo estuvo abierto hasta el tope dejé de bombear y le puse una especie de cinturón de castidad que no permitía que se le saliese aquello del culo. Me despedí de virginia con unas cuantas nalgadas más en su blanco culo. Antes de cerrar la puerta ya estaba dormida. </p>
<p>Cuando salí de la habitación en la que estaba virginia, fui a la mía en busca de mi collar de esclava. Luego entré a cuatro patas a la habitación de Alfonso mientras llevaba el collar en la boca. Él estaba viendo en video de virginia. </p>
<p>Me acerqué a su pies y dejé el collar en suelo mientras lamia sus dedos —Ponte de pie— yo me paré de un saltó y me quedé firme sin hacer nada. Él se acercó a mi y tomó uno de mis pezones entre sus dedos. Los retorció y estiró con algo de saña. Yo aguantaba en silencio. —Te pondrás aros en los pezones y en el coño. — Aquellas palabras me alegaron mucho. Siempre quise tener aros, pero a miguel no le gustaba la idea y nunca me lo permitió. </p>
<p>Luego Alfonso me puso el collar. Por fin me iba a follar, estaba deseosa de sentir aquella tranca dentro de mí. Me arrojó a la cama y me subió las rodillas hasta los hombros. Yo las sostuve con mis manos mientras él me lamia el coño. Tomó entre sus dedos los labios mayores de mi coño y tiró de ellos abriéndome así al máximo. Me gustaba esa sensación en mi coño. La presión de sus dedos estirando mi piel era muy excitante.</p>
<p>Después de un rato, dejó de manipular mi coño pata meterme toda su polla. En aquella posición tenía total control de mi, y la penetración era profunda, como a mi me gusta. Su polla entraba y salía sin ningún impedimento de mi coño mojado y caliente. A veces me frotaba y golpeaba el clítoris con su glande. Yo no tardé ni cinco minutos en correrme la primera vez. Estaba gozando como una perra con su macho.</p>
<p>Alfonso se acostó en la cama y me ordenó que me metiera su polla por el culo, yo obedecí encantada. Me coloqué en cuclillas sobre él, empuñe su tranca y me la puse en la entrada de mi culo. Lentamente fui bajando hasta que la tuve toda dentro. Él volvió a agarrarme los labios del coño con sus dedos. Cuando yo subía mi cuerpo, él lo bajaba tirando de mi coño. Yo no paraba de gritar, ni subir para que él me obligara a bajar.</p>
<p>Estuvimos en eso por más de diez minutos. Por la humedad de mi coño, a él ya se le hacia difícil el agarrarme los labios. Debía ponerme esos aros lo antes posible. Estuve cabalgando en su polla hasta que un rico orgasmo anal me hizo caer sobre su cuerpo. Pero me reintegré rápidamente cuando él me dio la orden de chuparle la polla. Hicimos el famoso y siempre efectivo sesenta y nueve, y quien no sepa lo qué es, que compre un Kamasutra. </p>
<p>Mientras me metía hasta la garganta aquella polla recién sacada de mi culo, Alfonso me daba una buena dosis de azotes en el culo y mordiditas en el coño. También me metía unos cuantos dedos en el culo. Bueno, casi me metía la mano, de no ser por lo incomodo que resultaba desde aquella posición, la hubiese tenido entera dentro.</p>
<p>Yo ya sabía cuando él se iba correr. Los músculos de sus piernas y pectorales se contraían. Así que ya esperaba la primera carga de leche con la boca abierta. Al sentir aquel liquido caliente chocar en mi paladar, y a Alfonso trabajar mis partes baja, otra corrida hizo acto de presencia. No se decirles si fue por mi culo, coño o clítoris, tal vez fue por los tres lugares a la vez. Otra descarga de leche bañó mi cara mientras yo bañaba la de Alfonso con mis jugos.</p>
<p>Después de corrernos, nos quedamos en esa posición un largo rato. A ambos nos gustaba lamernos después de corrernos. Alfonso limpiaba mi coño con su boca mientras yo hacia lo mismo con su polla…</p>
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		<title>La historia de Naruto (3)</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Jan 2009 00:56:40 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Es increíble ¿Quién querría fastidiarnos de esta manera?- replicaba Sasuke- Lo mejor será que te vayas a una misión con Naruto pero tendrá que ir algún jounin con vosotros ¿Por qué no Kakashi?- sugería Tsunade. Al escuchar la idea los dos chicos se miraron y aceptaron puesto que pensaban que su maestro lo aceptaría. En [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es increíble ¿Quién querría fastidiarnos de esta manera?- replicaba Sasuke- Lo mejor será que te vayas a una misión con Naruto pero tendrá que ir algún jounin con vosotros ¿Por qué no Kakashi?- sugería Tsunade. Al escuchar la idea los dos chicos se miraron y aceptaron puesto que pensaban que su maestro lo aceptaría.<br />
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 En seguida partieron, la misión consistía en entregar un pergamino a un noble de la villa de la arena. En cuanto se reunieron todos en la gran puerta la situación se puso muy tensa – No quiero hablar de nada relacionado con la noticia y vuestra relación, que dos alumnos míos sean gays ya es humillante- dijo Kakashi cabizbajo.- ¿Cómo puedes decir eso sensei?- replicaron los chicos- ¡QUE OS CALLEIS!-gritó el maestro. Todos siguieron callados hasta la villa de la arena cuando entregaron el pergamino se dirigieron a un hotel donde pasarían la noche. El sensei por supuesto pidió tres habitaciones porque no quería que los dos chicos durmieran juntos por lo que pudiese pasar. En medio de la noche Naruto abrió los ojos y divisó una figura que venía hacia él pero no se dio cuenta de que estaba desnudo hasta que la figura le tocó su entrepierna y le dijo- ¿Con que Sasuke es la putita de Konoha? Pero como ahora no estamos en nuestra villa lo vas a ser tu- el chico asustado pude ver un ojo de un color rojo tan potente que hasta se podía ver en la oscuridad y cuando se dio cuenta de que era Kakashi este ya le había metido su tremendo pene en la boca del joven. Naruto pensaba &#8220;tremendo paquete, y yo sin darme cuenta de que nuestro sensei estaba tan bueno&#8221;. El chico sin sacarse el miembro de la boca acariciaba todo el cuerpo de su maestro con tal efusividad que este tenía que agarrarle las manos de repente un gran gemido se oye y Kakashi ordena a Naruto que se lo trague todo sin rechistar. Antes de que este terminara el maestro ya tenía las piernas del chico en sus hombros y apuntando a su agujero empieza a empujar. Poco a poco, suavemente como si de repente el simple sexo se hubiese convertido en algo más tierno, en la completa fusión de los dos cuerpos, en la salida de la realidad para entrar en un mundo completamente diferente pudiendo llegar al cielo con solo pensarlo. Durante toda la noche simplemente exhaustos durmieron, debido al cansancio psicológico que ambos tenían. Al despertar Naruto pensó &#8220;nuestro sensei es un hipócrita se avergüenza de tener alumnos gays y el también lo es&#8221; cuando se dio cuenta vio a una persona sacando fotos desde la ventana. Al reaccionar corrió tras él hasta que la extraña figura se paró y dijo- lo de las fotos de Sasuke y los altavoces lo hacían sin la intención de joder-</p>
<p>Pues si no querías joder nos has puesto a cuatro patas, date la vuelta para que pueda verte- dijo Naruto- pero si eres tú ¿Cómo has podido?&#8230;&#8230;..</p>
<p>Siento haber hecho este más pequeño aún que los demás pero quería dejar la intriga para el próximo capítulo. </p>
<p>Comenten y GRACIAS </p>
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		<title>La historia de Naruto (2)</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Jan 2009 00:21:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ElMaterial</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Eroticos]]></category>

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		<description><![CDATA[No lo puedo creer, Sasuke gay, cuando lo coja se va a enterar de que es una mujer- replicaba Sakura mientras dejaba ver su cabreo. -No creo que Sasuke sea gay pero ¿y si lo fuera, crees que lo criticarían mucho?- le respondía Naruto- Seguro, todas las chicas de la villa están detrás de él. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No lo puedo creer, Sasuke gay, cuando lo coja se va a enterar de que es una mujer- replicaba Sakura mientras dejaba ver su cabreo. -No creo que Sasuke sea gay pero ¿y si lo fuera, crees que lo criticarían mucho?- le respondía Naruto-<br />
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Seguro, todas las chicas de la villa están detrás de él. Si resultara que es de la otra acera seguro que les rompería el corazón a muchas chicas y les brindaría oportunidades a muchos chicos, porque hay que reconocer que es muy popular entre los homosexuales.- decía la chica con un tono muy perverso (como si planease su venganza).</p>
<p>Al terminar de decir esto la chica salió y de un salto Sasuke apareció delante de Naruto gritando- me parece increíble que lo hayas hecho, me dijiste que solo lo publicarías si decía algo, me has decepcionado ¡¿Cómo quedará mi reputación ahora?! Pero lo peor es que me parecía estar sintiendo algo por ti, algo más profundo.-</p>
<p>Mira yo no he sido seguro que alguien más estaba ahí observándonos. En serio sientes algo por mí- dijo Naruto- No sé porque lo hago pero te creo, lo más importante es saber quién fue. Respondía Sasuke.- Justo antes de salir Naruto le puso la mano en las nalgas a su acompañante con la intención de repetir lo que había pasado el día anterior. –A por cierto me las pagarás por lo de ayer, te pasaste un mogollón, quizás si me lo hubieses pedido hubiese accedido….es broma jamás en la vida me hubiese acostado contigo por propia voluntad, la verdad es que me gustaba mucho Sakura pero tu polla y tu culo son mejores.-resaltó Sasuke.</p>
<p>Al salir de la casa se dirigieron a ver a la Hokage para pedir la retirada del artículo por ofensivo. Mientras caminaban por la calle todo el mundo los miraba y susurraban a sus espaldas. Naruto se fijaba en que Sasuke cojeaba un poco y pensaba &#8220;la tengo enorme, será que el zorro me ayudó&#8221;. Pero al llegar una mano los agarró y los metió en el baño cuando los chicos se dieron cuenta de que estaban rodeados por Ino, Sakura y Tenten se asustaron mucho, pero más se asustaron cuando a Naruto le habían amarrado y a Sasuke lo controlaban debido a la técnica de Ino. </p>
<p>Con que es verdad Sasuke, te acuestas con Naruto, no me lo esperaba de ti pero ahora nos las vas a pagar- al terminar de decir esto Sakura se acercó al chico y le empezó a desvestir, cuando solo le quedaba un slip de color blanco las chicas empezaron a desvestir a Naruto y esa imagen puso muy cachondo a Sasuke. Pensar que iban a desnudar a Naruto contra su voluntad hacia crecer una erección muy grande en su entrepierna. Al igual que Sasuke al chico también le dejaron solo el bóxer que llevaba y lo empezó a deslizar hasta sus tobillos dejando ver el hermoso pene del chico-zorro. En cuanto estuvo totalmente desnudo Sakura se dio la vuelta y se acercó a Sasuke le toco la entrepierna y notó su tremenda erección.- Lo suponía, Naruto te pone muy cachondo pues ahora verás, venga chicas lo que habíamos planeado- Tenten cogió la polla de Naruto y empezó a hacerle una paja para mantener la erección de Sasuke mientras las otras dos jóvenes se desvestían. Al estar totalmente desnudas Sakura se apoyó en una columna y agarró a el joven por los hombros y situó su pene justo frente a sus labios vaginales y poco a poco fue empujando más y más mientras Sasuke gritaba- ¡NO POR FAVOR YA NO ME GUSTAN LAS CHICAS!- cuando estuvo totalmente dentro Ino acariciaba el cuerpecillo de su víctima hasta situarse en frente del ano de Sasuke. Empezó a dar lametazos tímidos debido a su inexperiencia hasta que fue cogiendo confianza y su lengua paseaba por todo el recto de aquel chico al que le habían puesto sus calzoncillos en la boca para que dejara de gritar y que ahora solo emitía gemidos mientras a su amante le estaban haciendo una paja tras otra. Por la cabeza de Sasuke pasaban millones de pensamientos pero la mayoría de ellos tenían que ver con Naruto para pasar el sufrimiento de estar con una chica. Cada vez los gemidos eran mayores dado que Ino le estaba haciendo maravillas en las heridas que tenía debido a la polla de Naruto. Después de media hora las chicas ya exhaustas decidieron terminar e irse corriendo y dejar a los chicos atados pero estos consiguieron desatarse pronto y después de darse un efusivo beso se dirigieron a el despacho de la Hokage. Cuando llegaron los dos empezaron a hablar a la vez.- CALLAOS, LOS DOS, ah hola Sasuke &#8220;la putita de Konoha&#8221; ¿Sabes la expectación que has causado? Me da igual que seas gay pero que lo expreses…. así…- decía la Hokage- verá esto es todo un malentendido yo estaba en el bosque con Naruto cuando alguien nos sacó la foto- respondió Sasuke. – Así que tu novio es Naruto, increíble. Pero antes que nada las fotos publicadas llegaron a mi despacho con una nota que decía que iban a ser publicadas y me pareció tu letra así que no hice nada- comentaba Tsunade con tranquilidad.- Lo primero si es verdad que Naruto es mi novio aunque no quiero que se sepa…-</p>
<p>Pues tarde- decía la voz de un ninja- los altavoces están encendidos, te está oyendo toda la aldea así que si yo fuera tu me buscaría un buen escondite.-</p>
<p>¿Quién será el que está provocando todas estas desgracias a la pareja del milenio? Lo sabremos en el próximo capítulo.</p>
<p>GRACIAS</p>
<p>Si queréis que lo ponga comentad es que no quiero seguir escribiendo si no lo vais a leer.</p>
<p>Y respecto al tamaño de los relatos quiero que sean relatos cortos pero completos, estoy harto de leer relatos que son muy buenos pero son tan largos que me acaban cansando. </p>
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