Esto sucedió hace 14 años cuando apenas tenía 12 años de edad, para ese entonces yo vivía en casa de mi hermano el casado en otro estado de la republica mexicana, el era dueño de varios negocios en los cuales tenía varios empleados y un encargado de todos él se llama Juan, en aquellas épocas el tenía 32 años simpático de 1.75mts aproximadamente y cuerpo muy atlético y muy fuerte, el siempre me decía que nalgón estas que bien se te ve el pantalón, y cosas por el estilo.
Hasta que un día se muere un familiar de mi cuñada, en la frontera norte del país y mi hermano tiene que llevarla y como le hace pues, me deja en la casa y le pide a Juan que se valla a quedar conmigo para que me cuide, al cerrar los negocios llegamos a la casa cenamos me fui acepillar los dientes y a bañar para acostarme mientras Juan quien había llevado películas eróticas las pone en la recamara en donde íbamos a dormir los dos, cuando salí me acosté con mi trusa, en mi cama que estaba en medio de la otra cama y la televisión, por lo que Juan tuvo tiempo de verme al acostarme.
No tardo mucho en irse a mi cama con el pretexto que no veía muy bien de la otra, no le dije nada pero pronto comenzó a rozar mi trasero con su rodilla, y entre lo que miraba y lo que el hacia me excite mucho, pero a la vez me asuste, por lo que proteste, el me dijo que no era malo y que me gustaría si me enseñaba lo que debe hacer un hombre, por lo que ya no dije nada solo experimentaba un sin fin de sensaciones nuevas para mi hasta que lo tenía a mis espaldas y ya estaba solo en trusa también él, lo que sentí fue algo muy duro y grande como un hierro empujando en mi rajada.
Pero se lo impedía mi calzón de pronto lo comienza a jalar con tal fuerza que lo rompe con sus manos y eso me asusto pero que podía hacer yo si el pesaba mucho y estaba tan grande, enseguida comenzó a abrir mis nalgas, con sus grandes manos y chupar mi ano, yo sentía escalofríos y miedo de nuevo se poso sobre mi espalda y dijo ahora si voy a enseñar lo mejor de mi, y con esas palabras comencé a sentir algo duro y poderoso pero muy grande, queriendo entrar en mí, pero no lo conseguía otra vez se puso a besar mi trasero y a lengüetear mi capullo color de rosa, y fue entonces que metió uno de sus grandes dedos, y como respuesta apreté como relámpago fugas mi ano, me dolió mucho pero el no se detenía metía y sacaba su dedo expandiendo a la vez , y fue cuando me puso en cuatro (a gatas).
Me jalo muy duro contra su cuerpo y empujo aquello tan bestial y dolorosos media aprox. 18 cms. o más y era muy grueso, al sentirlo dentro no me moví, por miedo a que me fuera a partir o romper algo, el mientras gemía y gritaba de placer, con besos y caricias me empezaba doler menos, y bueno los días siguientes ya no era tan doloroso.
Lo hicimos por una semana y hasta el día de hoy lo sigo recordando, ya no he tenido sexo desde entonces pero como me masturbo con aquel recuerdo.
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